"Estamos siempre rezando; el pensar en sí mismo es una oración".
Narrador:
Para comprender la Ciencia de la Oración, debemos primero aceptar que nuestra infantil definición del rezo no podrá nunca abarcar la verdadera experiencia que buscamos. Muchos de nosotros crecimos creyendo que rezar era algo que hacíamos en la iglesia, o mientras arrodillados por la noche frente a nuestra cama, recitábamos una lista de peticiones tal como, "Dios mío [esta persona o esa otra...].
Según nos vamos haciendo mayores, aprendimos a apreciar esos momentos místicos en los que entramos profundamente en meditación, perdidos en los reinos superiores donde los pensamientos mundanos no pueden nunca ascender. Y los cantos y mantras que aprendimos fueron ciertamente bellos apoyos para nuestra alma. ¿Pero pudieron abarcar la totalidad de la Comunicación Divina que es el fin último del rezo?.
¿En qué consiste esta Comunicación Divina?. ¿Qué es lo que nos tiene que enseñar?. ¿Habría algo más completo que la unión total con Dios?. ¿La experiencia de que somos por siempre uno con la Fuente Divina?. ¿Cómo podemos separar un momento de otro diciendo, "ahora estoy rezando, pero no lo estaba un momento antes"?. ¿Es posible tener pensamientos en un momento dado y estar completamente vacío de ellos al siguiente?.
Si el objetivo de cualquier práctica espiritual es tomar conciencia de que somos uno con el Todo, ¿no apoyaría eso la percepción de que estamos de hecho compartiendo todos nuestros pensamientos?. No podemos escondernos detrás de nuestras meditaciones privadas si nuestra comunicación con la Fuente no ha sido nunca más real que en nuestra imaginación. Pero lo que ocurre sólo en nuestra imaginación no tiene efecto real. Por lo tanto, nuestras ilusiones no nos han acercado nunca a la Verdad, ni incluso por un instante.
Si es verdad que compartimos todos nuestros pensamientos, entonces, sólo nos queda una conclusión: nuestras oraciones no son algo que podamos comenzar en un momento dado y dejar en otro, como un grifo que llena nuestro vaso sólo cuando estamos sedientos. El hecho es que estamos siempre rezando y que cada pensamiento es un rezo disfrazado. El flujo de energía entre el Creador y nosotros nunca ha cambiado, incluso aunque hayamos caído en la ilusión de que estamos separados y solos, convenciéndonos a nosotros mismos de que nuestros pensamientos se encuentran tan solitarios como nuestros cuerpos físicos.
La clave es no confundir la ilusión con la realidad y eso es lo que la experiencia de la oración nos enseña.
Y así, comencemos un diálogo entre nuestros tres amigos -- el Místico, el Científico y el Psicólogo. Ellos se sientan en un círculo cada uno con su visión particular, una forma diferente de ver la misma realidad: la experiencia de la unidad y la oración. Puede verse usted a sí mismo reflejado en cada uno o en todos esos personajes. Puede incluso oír su propia voz a través de ellos. Pase lo que pase, siéntese en un cojín próximo a ellos y escuche por un rato. Es el momento de descubrir lo que nunca se ha perdido, la Fuente de la oración que nunca se ha visto amenazada por nuestras locas ilusiones.
Se sentaron en el círculo y se miraron unos a otros. Entonces comenzó la conversación:
"El Primer Camino tiene que ver con la forma en que pensamos", dijo el Místico. "Se nos ha dicho que todo pensamiento es una oración. El Primer Camino dice: 'Te encuentras siempre rezando; cada pensamiento es en sí mismo un rezo'. Estamos aquí para aportar nuestros propios pensamientos a este fuego sagrado, nuestras propias oraciones, por lo tanto mirar cómo el humo se alza hacia el altar del Cielo donde nuestros pensamientos se convierten en una extensión de la Mente de Dios. ¿Quién querría comenzar?".
El Científico se apoyó hacia delante. La luz de la vela se reflejaba en sus ojos.
"En la tradición de los antiguos Esenios, la secta mística Judía donde mucha de nuestra sabiduría actual encuentra sus raíces, se hacía una clara distinción entre pensamientos, sentimientos y emociones. Aunque en nuestro mundo los consideramos de forma bastante similar, para esos maestros existían sutiles diferencias que los hacían únicos. Cuando los tres aparecen unidos, se convierten en la tecnología que hemos llamado oración".
"Los Esenios decían que nuestras emociones son la fuerza que nos lleva hacia delante, pero que sin un sistema que la dirija, nuestra energía emocional se convierte en dispersión. El pensamiento, entonces, proporcionaría esa dirección, mientras las emociones serían el motor. Cuando estas dos cosas se mezclan nos encontraríamos entonces con el mundo del 'sentimiento'. Por lo que, en otras palabras, no podemos separar nuestros pensamientos de nuestras emociones, porque desde una perspectiva esenia es la unión de esas dos cosas la que crea el sentimiento que es la oración verdadera".
"En Psicología nos podríamos referir a algo que llamamos 'atención selectiva''" dijo la Psicóloga, recostándose hacia atrás en su cojín. "Nuestros pensamientos serían en verdad rezos y tendríamos tendencia a enfocarnos sólo en aquellos que suponemos tienen que estar ahí, filtrando aquellos que no podemos o no queremos afrontar. En esencia, llevamos anteojeras que sólo nos permiten ver las cosas que queremos ver. Por lo tanto, nuestro mundo se llena con las imágenes que nuestros pensamientos han permitido y el mundo que vemos es un subconjunto de todos esos pensamientos. Es sólo cuando nos liberamos de esos filtros que podemos ver nuestros pensamientos tal como son en realidad, como las oraciones que crean el mundo que percibimos".
"Nuestros pensamientos son más poderosos de lo que nunca podríamos suponer", añadió el Místico. "Si nosotros somos uno con la Mente de Dios, entonces nuestros pensamientos son las plegarias que crean nuevos mundos, destierran viejos mundos e imaginan otros que nunca han existido. Siempre hemos creado de esta manera, desde el principio de los tiempos, queramos o no darnos cuenta de ello. El mundo que percibimos es el mundo que queremos percibir, tal como ustedes dijeron. Nosotros creamos este mundo y eso es lo mismo que decir que Dios lo hace, pues nosotros no estamos separados de El. A menudo nos preguntamos, '¿cómo pudo Dios crear un mundo donde exista tanto odio y tanta guerra?'. Y la respuesta a eso es que el mundo lo creamos nosotros mismos, con el completo consentimiento de Dios, no porque Dios carezca de compasión, sino porque necesitamos darnos cuenta de todo el poder que hay dentro de nosotros. Qué mejor modo de darnos cuenta que mirar el mundo que despreciamos y reconocer que es el resultado de nuestras oraciones".
"Eso puede parecer espantoso", dijo la Psicóloga, "pero a veces esa clase de espantos nos despierta. Desde una perspectiva psicológica espiritual, tal como se recoge en el libro Un Curso de Milagros, 'es imposible tener una experiencia que uno no haya pedido'. Nada pasa por casualidad, y es necesario que reconozcamos eso, si en verdad vamos asumir nuestro verdadero poder. Todas las cosas en nuestra vida son el resultado de nuestros 'rezos'. No es necesariamente el resultado de estar de rodillas diciendo, Dios mío, dame esto o lo otro. El rezar incluye todo, tus preocupaciones, tus obsesiones, tus objetivos, tus aspiraciones".
"Imagínense cómo será el mundo cuando realmente asumamos este poder", dijo el Científico. "Las guerras y los conflictos existen porque pensamos que somos débiles, o porque no comprendemos la manera en que nuestros sentimientos crean el mundo en el que vivimos".
"Sí", agregó la Psicóloga. Se levantó de su cojín y comenzó a pasear alrededor de la habitación. "Las guerras existen porque nosotros estamos obteniendo algo de ellas. Por lo que la pregunta es, ¿qué retribución obtenemos de un conflicto?. Probablemente nos permite vivir en un mundo en el cuál no tenemos que tomar nuestra propia responsabilidad. A lo mejor tenemos miedo de nuestro propio poder. La idea de que nuestros pensamientos son rezos parece dar mucho miedo a la persona que quiere seguir creyendo que estamos separados del Todo."
Entonces el Místico se volvió hacia el Científico y le preguntó: "Usted comentó que la oración no es sólo una técnica, sino una ciencia. ¿Qué significa eso exactamente?".
"Cuando dije que la oración es una ciencia, lo que quise decir es que nos podemos embarcar en este camino consistentemente, repetidamente y predeciblemente, obteniendo los mismos resultados cada vez. La técnica es la manera en la que decidimos aplicar esta ciencia. El hecho es que hemos estado utilizando conscientemente nuestros pensamientos, emociones y sentimientos como oraciones por miles de años y su poder ha sido probado una y otra vez. Nuestra propuesta no es un concepto moderno, sino algo que ha estado ahí desde el comienzo de los tiempos".
"Pero ¿qué ocurre cuando alguien reza por algo y no sucede?", preguntó la Psicóloga. "¿Cómo puede decir usted que conseguimos consistentemente los mismos resultados?".
"Esta es la diferencia entre rezar con nuestros pensamientos únicamente y rezar con nuestros pensamientos y emociones unidas", contestó el Científico. "Cuando estamos pidiendo a la gente que 'Rece por la Paz', les estamos pidiendo que 'sientan' la paz que buscan, o lo que es lo mismo, que establezcan la paz dentro de ellos mismos. Cuando somos capaces de hacer eso, entonces activamos un patrón de resonancia que atrae lo que sentimos. Cuando seguimos la ciencia de la oración, los mismos resultados se demuestran una y otra vez".
"Sería más acertado decir que nuestras emociones son oraciones justo tanto como nuestros pensamientos" intervino el Místico, "porqué es su combinación la que crea el sentimiento que es escuchado por Dios".
"Eso es correcto", añadió el Científico. "Nuestros sentimientos son el lenguaje real al que responde el Universo, mucho más que nuestras palabras. Si las palabras que pronunciamos están divorciadas de nuestras emociones, entonces la oración no tiene poder real. Cae entonces sobre el suelo como un plomo pesado, sin haber experimentado el poder del deseo hablado. Así mismo, las emociones sin los pensamientos no tienen una dirección real, nunca encuentra el objetivo buscado. Pero cuando unimos esas dos experiencias, trayéndolas juntas como si de un arco y una flecha se tratara, entonces la oración vuela hacia su objetivo con velocidad y exactitud. Esta es la forma en que nos conectamos con la mente de Dios, pues la creación es el resultado de ambos elementos trabajando juntos".
"En el pasado, e incluso en el presente, mucha gente piensa que repetir una afirmación una y otra vez producirá cambios en sus vidas", dijo la Psicóloga. Paseaba hacia delante y hacia atrás a un lado de la sala. "Pero si el cambio no se produce, se dan por rendidos y dejan de hacerlo. Lo que olvidaron fue integrar el elemento emocional a sus afirmaciones. Si hubiesen hecho eso, habrían entrado dentro del sentimiento de la afirmación y esta se habría cumplido fácilmente".
"Yo creo que esta es la forma en la que Dios crea", dijo el Místico. "Y esto nos enseña a crear como Dios hace, sintonizando nuestras mentes con la 'Tecnología de la Oración'. Con su permiso me gustaría cambiar la definición de este Camino para que dijese, 'sus sentimientos son oraciones y son el resultado de sus pensamientos y emociones'".
"Sea bienvenida su sugerencia", dijo la Psicóloga, poniéndose finalmente sobre su cojín. "Pero las palabras que usamos no son realmente importantes, siempre que entendamos la verdad por nosotros mismos".
Y así, por el momento, termino la conversación.
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