Raíces Indígenas En España
Por Mayte Abad Morente
En junio de 2007, vinieron los Mamas (los guías espirituales), de la tribu Kogi al Norte de Colombia, a España, a la ciudad de Alicante. Yo estuve allí y hubo un momento en el cual, los Mamas, preguntaron si había algún ancestro o hermano mayor que pudiera quedar a cargo del portal sagrado que ellos habían abierto para hacer los “pagamentos” (pagamentos: ofrendas, pedidos y regalos, lo que entregamos a la Madre Tierra) a la Madre Tierra. No había ningún ancestro allí.
Mi amiga Montse Tello (facilitadota de la Flor de la Vida) que también estuvo, y yo hablamos sobre el tema y nos dimos cuenta de que no había ningún ancestro o hermano mayor en España, seguramente tampoco en Europa que conozcamos. Fue una sensación extraña ¿Por qué aquí no tenemos ancestros?
Repasando nuestra historia, los Estados de los españoles, de los franceses, ingleses, portugueses y otros, se han dedicado a “conquistar” el mundo asesinando aborígenes y demás seres.
Quizá la historia de estas guerras aquí en Occidente, empezó con Roma, no lo sé. Lo que sí sé, es que en España ha habido muchas guerras. En la provincia de Soria (al Norte de Madrid) lugar donde vivo, han muerto ejércitos enteros, cientos de miles de personas haciéndose pedazos unas a otras. Celtas contra íberos, romanos contra celtas e íberos, católicos contra musulmanes y judíos, cristianos contra cristianos, más tarde la Guerra Civil… Esta bendita tierra está anegada en sangre.
Un ejemplo que he oído desde que era niña, exaltando el carácter de la gente de “Soria” es que el pueblo celta de Numancia se suicidó en masa en una hoguera (mujeres, niños y ancianos) antes que rendirse a los romanos que los sitiaban.
Hay muchas cosas que no entiendo todavía, pero sí siento. En febrero de este año, durante una sesión con Norma Gentile, salió el tema de que hay catedrales en toda Europa que se han construido encima de vórtices de energía. Estas energías atrapadas en los vórtices necesitan ser liberadas por un humano, ya que fueron humanos los causantes de que estos vórtices se cerraran o se distorsionaran al construir sobre ellos.
No tenemos ancestros, perdimos nuestra capacidad de comunicarnos con la Madre Tierra (y con el Padre Cielo, y con el Dios que hay en nosotros), no hemos sabido cuidarla y hemos causado mucho daño. Yo soy la hermana mayor de cinco hermanos, y siempre he añorado tener un hermano/a mayor que me aconsejara, desde que era muy pequeña notaba que me faltaba un hermano/a mayor en mi mundo, ahora esa añoranza tiene incluso más sentido.
Cuando fui a Nueva Zelanda (Aotearoa) con un grupo de personas llevados por Drunvalo, al ser acogidos por los maoríes, por los Waitaha, por primera vez me sentí en casa, me sentí arropada y encontré sentido a las cosas que me han ocurrido. Cuando estás en contacto con los Mamas, o con los Maoríes, o con aborígenes puedes sentir en tu corazón su amor.
Siempre he estado buscando mi camino espiritual (cuando era niña me sentía como una extraña entre los demás, aún me siento así de vez en cuando), pero desde que hice el taller de la Flor de la Vida, la meditación Mer-Ka-Ba en 2005, nuevos caminos y nuevas gentes han aparecido en mi vida, siento que soy mucho más que un simple ser humano y tengo oportunidad de aportar mi granito de arena para ayudar a la Madre Tierra. Norma Gentile me enseñó cómo liberar el vórtice de la catedral de mi pueblo, y con ayuda de los Espíritus de la Naturaleza, el Arcángel Miguel y los Seres de Luz, hice mi trabajo.
Creo que necesitamos entrar en nuestro espacio sagrado del corazón y vivir en él para co-crear con el Espíritu, creando unidad. Necesitamos más que nunca escuchar a nuestros hermanos mayores, que nos muestren el camino y que compartan con nosotros su sabiduría.
Es hora de que ayudemos, ellos han soportado una gran responsabilidad mucho tiempo. Los hermanos pequeños estamos creciendo, ya podemos ofrecer nuestro apoyo. Nos queda camino, pero podemos caminar juntos, o bailar o cantar, todo es posible. Es importante que sigamos sanándonos a nosotros mismos, no sólo nuestras enfermedades o problemas emocionales, también patrones heredados de nuestros ancestros (padres, abuelos, etc.). Cuanto más nos sanamos nosotros, más sana nuestro amado planeta.
Nota biográfica:
Mayte Abad Morente vive en España. Es maestra de Reiki (Usui Tibetano) y traductora (inglés-español). Ha estudiado y viajado con nativos y maestros esotéricos. Ha traducido y ayudado en la edición de obras de los Ancianos Maoríes, ensayos de Norma Gentile, y dos libros de Drunvalo “El Antiguo Secreto de la Flor de la Vida, vol. 2” y “Viviendo en el Corazón”, así como varios DVDs de próxima publicación por Conchita Castellanos, de la editorial Teohua. Email: 8mayte@gmail.com
Mayte Abad Morente with Drunvalo Melchizedek
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