Solsticio De Invierno — La Luz Dentro De Él
Por Jo Mooy
Los días son más cortos en el hemisferio norte y la luz del sol disminuye. La estación del crecimiento ha terminado, los cultivos se han cosechado, los campos se labran y se acumulan las provisiones para los meses fríos que están por llegar. Mientras el sol transita bajo a través de los cielos, sus sombras se alargan, aparece más oscuridad, y una parte primordial de nosotros observa y se pregunta, “¿Alguna vez regresará?”
La vigilancia es aún más pronunciada en estos tiempos difíciles y retadores. Miedos, ansiedades, intercambios de ira, y declaraciones atroces llenan la atmósfera electrónica y las agendas de muchos, llevándonos a buscar con expectación un rayo de luz que nos levante el ánimo. Tenemos dos tipos de oscuridad – la desaparición de la luz del sol y el sentido de aprensión sobre la tierra. De ahí que en la oscuridad física o espiritual, la rueda del ciclo de la vida gira, presentando la verdad de renacimiento y renovación.
La luz de esperanza, a pesar de los contubernios humanos, aparece una vez más en el horizonte. Siempre lo hace. Incluso en nuestras vidas modernas, ese impulso primitivo de convocar a la luz está codificado en las partes más profundas de nosotros mismos. Es la esencia fundamental de quienes somos – hijos de la luz. Así que cuando esa luz se disminuye de cualquier manera la melancolía aparece hasta que la luz es restablecida. Hemos concebido rituales, ceremonias, historias y celebraciones para asegurarnos de que la luz regrese, especialmente alrededor del Solsticio, cuando el sol parece quedarse quieto antes de hacer su recorrido de regreso a través de los cielos.
En Diciembre en el hemisferio norte (Junio en el hemisferio sur) celebramos un legado humano compartido del regreso del sol en compañía de tribus, culturas y religiones en todo el mundo. Nos reunimos con los Dogon de África, quienes celebran la llegada de la humanidad desde el cielo Dios Amma; con los japoneses que celebran el resurgimiento de su diosa sol Amaterasu desde su aislamiento en la cueva, trayendo nuevamente la luz del sol al universo; con los Incas de Bolivia, Ecuador y Perú, quienes celebran Inti-Raymi atando al sol a un poste para prevenir que se escape; con los Maori de Nueva Zelanda, quienes honran el regreso del dios Sol con su esposa de invierno la Estrella Sirio; y con los Druidas que anuncian la fiesta de Alban Arthuan, un festival de paz celebrando el renacimiento del Hijo Sol.
Las leyendas, mitos e historias de los Dioses Sol de Luz tienen similitudes asombrosas. Todos ellos nacieron en el invierno; de una virgen; hicieron grandes milagros; trabajaron con los pobres; vivieron por treinta y tantos años; cuando murieron el sol es oscureció; y todos ellos resucitaron tres días después en la primavera, también conocida como el Equinoccio Vernal. Tienen muchos nombres aunque las historias son similares. En Turquía el Dios Sol es Attis de Phrygia; en Grecia es Dionisio cuya historia imita a la de Horus y Osiris de Egipto. Los egipcios celebraban durante 12 días reflejando las 12 divisiones de su calendario solar. En India, el Dios sol es Krishna y en Persoa, Mithra quien era protector de la luz. Los persas tomaron su festival de los babilonios, el cual marcaba el comienzo del año solar como una celebración de la victoria de la luz sobre la oscuridad con la renovación del Sol. En Irán, las familias mantenían vigilias en hogueras toda la noche para ayudar al sol en su batalla contra la oscuridad. Coincidentemente, un descubrimiento en el texto antiguo de Rollos del Mar Muerto nos cuenta de una guerra entre los hijos (soles) de luz contra los soles de oscuridad. El Arcángel Miguel, referido en la tradición Talmúdica como “Quien es como El” o el que es como Dios, es también llamado el Príncipe de la Luz o el Hijo de la Luz.
Durante los días más oscuros del año, todos buscamos comodidad en el resurgimiento de la luz del sol. Es una señal de que sin importar cuán difícil u oscura sean nuestras circunstancias, sin importar el humor de hostilidad o fealdad sobre la tierra, el sol regresa para reponer los campos y nuestro sentido de sobrevivencia. Los visionarios que han permanecido siempre en pie con una perspectiva más elevada aún lo hacen. Ellos afirman y sostienen una visión global de un mañana más brillante con una sapiencia inquebrantable. Ellos ven y comprenden que es a través de la alineación de la conciencia con una imagen de lo que se desea, que la fábrica holográfica de espacio y tiempo se abrirá a esa realidad. Cuando se planta la imagen, entonces una a una es abrazada. Pronto, la conciencia colectiva masiva está de acuerdo en ver esa visión, cambiando lo que llamamos realidad.
En el solsticio del 21 de Diciembre, cada uno de nosotros podemos afirmar lo que deseamos visualizar en nuestras vidas o por el planeta. Escribe tres palabras o frases que describan tu visión personal en un pedazo de papel. Entra en espacio sagrado o ceremonia, ya sea solo o con un grupo. Prende un pequeño fuego o utiliza velas para establecer tus intenciones. En el momento en el que el sol se quede quieto, sostenido en su punto más lejano al sur, ofrece las palabras visionarias escritas en el papel hacia los fuegos solares. Usando tu respiración y tu imaginación, envía estas sagradas intenciones desde tu corazón hacia la atmósfera. Observa cómo las visiones entran en los campos electromagnéticos de la tierra, rodeando al planeta con buenas intenciones. Mientras aquellos en el hemisferio sur honran el día más largo, y aquellos en el hemisferio norte honran el día más corto, las bendiciones equilibradas del sol regresarán hacia todos nosotros intensificadas y magnificadas.
Permanece anclado al suelo y mira hacia la línea del horizonte. Desde esa perspectiva, permanece con tu enfoque en la visión y sabe que la luz siempre estará allí. Que incluso en las horas más oscuras de negrura, la luz y la esperanza prevalecerán.
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About Jo Mooy
Jo is a visionary artist, lecturer, writer and a national award-winning photographer whose work has been published in magazines and books. She has a BA in advertising design & studied painting with the Cape Cod School of Art. Her landscape paintings and visionary mandalas are in collections around the world and carried at several galleries on Cape Cod and in Florida.
While spending 30 years in middle management at a Fortune 100 corporation, her spiritual studies & practices continued as she traveled worldwide and lectured across the US. She's studied with many mystery and esoteric schools including Builders of the Adytum — The Rosicrucians — Lucis Trust — The Association for Research and Enlightenment — Yogananda's Self Realization Fellowship. She's studied with Drunvalo Melchizidek, Gregg Braden, Tom Kenyon, Jamyong Singye and is currently an initiate of Shahabuddin David Less of the International Sufi Order.
Jo's devoted more than four decades to meditation, dream journaling, writing and art. Her spiritual mandalas which come while in meditative states of consciousness are used by alternative healers, as well as allopathic dentists and doctors in their practices. Her soul-interpretation mandalas, which are like an intuitive reading, are available by private consultation.
As a visionary and community organizer, she and her life partner lead community ceremonial gatherings, teach spiritual workshops in Sarasota, including the highly acclaimed Purpose Presence & Vision and offer counseling. Jo writes & publishes a weekly online nationally-distributed newsletter called Spiritual Connections. She's a frequent guest on many radio programs and is founder of a very large Women's Meditation Group in south Florida. She's also Director of Spiritual Cinema at Unity. In her spare time she's working on two books: The Messages of the Mandalas and one with her partner called Synchronicities Out Of Time and Space.
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