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Sé el Maestro Espiritual de Tu Vida

Por Stephen Thomson

"…lo que uno siente, pero no puede ser descrito con palabras, es comprensión"Rajarsi Janakananda

En los últimos años, he estado liderando talleres, retiros y viajes internacionales a lugares sagrados. He tenido muchas oportunidades de compartir lo que he aprendido con otras personas, así como la oportunidad de experimentar de primera mano sus viajes personales. A través de los años, los mismos problemas parecen surgir en los grupos. Las preguntas sobre el camino espiritual y la forma de proceder han sido articuladas de formas diferentes, pero en esencia son las mismas. Por un lado, escuché a personas hablar sobre la interpretación de lo que estaban aprendiendo y de cómo procesar lo que estaba sucediendo. Había preguntas también sobre cómo traer el cambio que estamos experimentando, y las creencias que también están cambiando, hacia la realidad. Después de todo, queremos vivir nuestro camino espiritual desde un lugar de conocimiento de primera mano, en lugar de vivirlo desde lo que alguien más dice o hace. En otras palabras, queremos convertirnos en maestros. No de todo, sino el maestro de lo que nosotros conocemos y creemos y aplicamos en nuestras vidas. Este deseo nos lleva a la comprensión del Dios de nuestra verdad, y bajo su guía vivimos y medimos nuestras vidas.

Cada uno de nosotros estamos buscando la combinación correcta de técnicas, enseñanzas y prácticas que nos ayuden en nuestro estado avanzado de conciencia espiritual. Después de todo, vivimos en la era de la comunicación, apoyada por la tecnología, y la información es más accesible que en cualquier otra época de la historia de la que se tenga registro. Esto nos hace pensar que la información que deseamos, los pasos que necesitamos tomar y las respuestas que buscamos deberían ser fáciles y estar a nuestro alcance. Y allí están, pero allí yace el problema. El fácil acceso a todos los diferentes caminos puede crear un sentimiento de estar aislados en nuestro único y más importante propósito en la vida, la búsqueda de lo Divino. Cada uno de nosotros, en nuestra particular manera de hacerlo, necesitamos sortear todos los diferentes tipos de caminos. Nuestra meta es desarrollar el propio, que al final nos llevará a la libertad de conocimiento de primera mano y de crecimiento personal.

Se escribe mucho en estos días, lo cual apoya nuestros estados avanzados de conciencia. Sin embargo, muchas de las fórmulas simples que se nos dan hoy en día no siempre incluyen toda la información que necesitamos. Las partes que hacen falta y los resultados que buscamos llegan con el tiempo y viviendo un camino espiritual, integrando todo lo que hemos aprendido y experimentándolo en cada respiración. Nos hemos convertido en tierra de gente extremadamente bien educada y culta en el área del espíritu. Nuestro legado espiritual, como el de nuestro Universo entero, es avanzar sobre largos periodos de tiempo, como está ejemplificado en el lapso de una vida entera. Los avances a largo plazo llegan por voluntad propia, por el inequívoco, decidido y vertiginoso deseo de progresar.

Han existido factores claves comunes en el viaje de las personas que he conocido a través de mi caminar. Estos factores constituyen una aproximación práctica que ha traído cambios duraderos y avance en sus caminos. Estos pasos requieren persistencia, acompañada de grandes dosis de valentía. En algunos casos esto significó que se hicieran algunos sacrificios para poder continuar. Eso requiere de muchas agallas. Renunciar a todo lo que nos da seguridad en nuestras vidas – amigos, familia o un hogar, algunas veces es necesario. Al final, cualquier acción tomada era necesaria para vivir una vida más simple, permitiéndonos tener más tiempo y espacio para un avance espiritual.

Aquí les presento algunos de éstos factores comunes que he podido observar a lo largo de estos años. No puede prometer nada nuevo en los puntos siguientes. Son las bases de todas las filosofías espirituales. Su valor aquí yace en la oportunidad de revisar estas claves tan importantes para encontrar la puerta hacia nuestro viaje del alma.

 

Cuál es Mi Camino

Durante todos estos años, muchas personas me han preguntado, “¿cuál es mi camino?” Mucha de nuestra confusión al respecto proviene del hecho de que vivimos en una era en la que más es la palabra clave. Aún peor, creemos que tener o hacer más está relacionado con un progreso más rápido en el camino de convertirnos en la persona espiritual a la que aspiramos ser. Nuestro camino es aquél que está frente a nosotros hoy. Muchas personas creen que es otro, estar en otros lugares, con otras personas y otras cosas. Nuestro camino se refleja en todos los aspectos de nuestro ser, desde el lugar en el que vivimos, hasta el trabajo que hacemos, e incluye a las personas a quienes amamos. Es en esos aspectos de nuestras vidas en donde encontraremos la esencia de nuestro viaje. El Karma nos ha traído a esta vida y tomaremos nuestra última respiración cuando nuestro trabajo en la Tierra esté terminado. Mientras tanto, tendremos días llenos de experiencias interesantes y una gran cantidad de caídas y levantadas emocionales. Si podemos aprender a ser objetivos, a dar un paso hacia atrás y revisar lo que nos está pasando en el momento, comenzaremos a ver cómo se desenvuelve el plan Divino en nuestras vidas. Nuestro trabajo está ya diseñado frente a nosotros. Preguntar “¿cuál es mi camino?”, probablemente no es la verdadera representación de lo que queremos saber. Tal vez nos referimos a algo más, como a nuestra habilidad de estar cómodos en nuestra piel y expresar nuestro deseo de que nuestra vida sea más fácil, o de comprender nuestro camino más claramente.

 

Tomando Tiempo para Nosotros Mismos

Sobre todas las demandas de la vida, las personas que conocí apreciaban y se disciplinaban ellos mismos para hacerse un tiempo para estar solos. Pasar tiempo meditando, haciendo yoga, escribiendo sus artículos o simplemente estando tranquilos, es una de las acciones más apreciadas para el viaje místico dentro de nosotros mismos. Este tiempo nos permite reflexionar sobre cómo van las cosas en nuestras vidas. En nuestro tiempo de tranquilidad, esta oportunidad nos permite estar seguros de que mantenemos un enfoque inquebrantable en nuestras metas personales. Separarnos de lo que nuestras vidas y las de los demás nos demandan puede ser uno de los obstáculos más difíciles que podemos enfrentar en la vida. Hacer un tiempo para nosotros mismos es un acto de valentía. La valentía llega al estar dispuestos a estar solos y observarnos seriamente a nosotros mismos. Recuperar nuestro poder al renunciar a seguir siendo dominados por los demás y por nuestra preocupación de cómo nos ven los otros. O lo que pensarán de nosotros. El que podamos ser vistos como raros o peculiares requiere de agallas. Y aunque la tecnología ha simplificado nuestro mundo, ha puesto un mayor número de demandas en nuestra privacidad y se ha inmiscuido en nuestro espacio personal. Encontrar el tiempo para estar tranquilos y solos, por ejemplo, se ha vuelto cada vez más retador. El teléfono celular facilita el fácil acceso hacia los demás, sin importar en dónde nos encontremos. Los correos electrónicos y los mensajes de texto nos toman minutos preciados cada día. Muchos de nosotros terminamos el día pensando qué hicimos con él. Si contamos los tecno-minutos, nos daremos cuenta rápidamente en qué gastamos el tiempo.

 

Confiar

Primero que nada, necesitamos aprender a confiar en nosotros mismos y en lo que está dentro de nuestro corazón y nuestra alma. Esta es la llave de todas las puertas en nuestro avanzar. Cuando vemos nuestra vida y a las personas que están dentro de ella, podemos recordar muchos ejemplos de cuando seguimos caminos equivocados, en un claro contraste de la dirección que recibimos en nuestro interior. La prueba de quienes somos descansa en la forma en la que hemos vivido nuestras vidas en relación a nuestros ideales y a los impulsos de nuestra propia alma. Nuestras vidas pueden no reflejar la naturaleza Divina que sabemos que está en el centro de cada respiración. En lugar de eso, quebrantamos nuestra propia confianza cuando no actuamos de acuerdo a nuestro ser superior. Y más allá de esto, conforme continuamos en nuestro viaje y progresamos a través de nuestras prácticas, la distancia entre las partes materiales y espirituales de nuestro ser se amplía y se vuelve más polarizadas. Es como si dos personas diferentes vivieran en el mismo cuerpo. Esto puede ser otro factor que hace difícil el que confiemos en nosotros mismos. Comenzar a ser concientes de la importancia de esta contradicción en nosotros, nos lleva finalmente a un entendimiento de que no es que no confiemos en lo Divino o en el Universo o en las leyes de la naturaleza, sino que no confiamos en nosotros mismos. Mientras más definidas se vuelven las dos partes de nuestro ser, más descontrolados nos sentimos. En tiempo, con conciencia, podemos llegar a un lugar en el que escuchemos la voz de nuestra alma, la parte espiritual dentro de cada uno de nosotros. En este lugar verdaderamente experimentamos la paz que deseamos y una fuerte y amorosa confianza en nosotros mismos.

 

Vivir en Nuestro Corazón

Vivir en nuestro corazón es otro factor común. Comenzar a vivir una vida en amor requiere que desaprendamos todas las habilidades emocionales y personales para que podamos continuar con nuestro camino. Caminar cada día desde nuestro corazón es un proceso activo y no sólo una perspectiva. Si somos capaces de movernos en la vida de esta manera, comenzaremos a confiar en nosotros mismos y a no sentirnos amenazados ni a sentir la necesidad de defendernos al enfrentar la vida todos los días. Vivir en nuestro corazón significa que sintamos la conexión de ser UNO con todos y con todo. Sin separación, comenzamos a ver la Divinidad en todas partes. En breve, todo el ruido mental sobre si estamos o no viviendo nuestro camino correctamente desaparece. Todo lo que queda es paz, amor y armonía en nuestras vidas. Estar con los demás en amor significa no enfocarnos en las diferencias entre nosotros y ellos. Todos los pensamientos de diferencia, distancia o separación entre nosotros y los demás pierden fuerza cuando estamos viviendo en nuestro corazón. Me llevó mucho tiempo lograr este paso. Finalmente lo entendí el año pasado en Perú. Comencé a visualizarme a mí mismo con todos mis pensamientos enraizados en el centro de mi corazón. Caminé y pensé desde mi corazón, no desde mi cabeza. Todo el ruido en mi cabeza desapareció. Si conocía a alguien, movía mi conciencia al centro de mi corazón y observaba lo diferente que me sentía y lo diferente que me parecían los otros. Era capaz de disfrutar todos los aspectos de los demás, sin sentir separación entre nosotros.

 

Orden Divino

Realmente existen pocas condiciones kármicas en las que trabajamos en nuestra vida. Son tres o cuatro los problemas principales que aparecen una y otra vez. Normalmente aparecen en nuestra vida temprana y continúan siendo el tema de cada día subsiguiente. Dependiendo de cómo veamos estas partes tan fundamentales y centrales de nuestro ser, podremos sentir una amplia gama de emociones, desde la gratificación y satisfacción del ego, hasta sentimientos de desánimo y derrota. Hay una manera de responder a los temas repetitivos de nuestras vidas y dejar a un lado la necesidad de rendir nuestra paz ante la acompañante montaña rusa de emociones. Podemos hacer esto al volver a enfocarnos en nuestro camino todos los días, recordando nuestros principios espirituales y trabajando activamente en nuestras prácticas. Otra manera es pensar en nuestras vidas como un espiral hacia arriba. La imagen mental de un símbolo con movimiento ascendente crea un sentido de progresión. Nos gusta sentir que estamos progresando. Usar este símbolo puede crear un antídoto para los tiempos en los que nos encontremos desanimados por algo que nos parece ser un territorio muy conocido. En estos momentos, la clave es detenernos y preguntarnos qué tan diferentes son nuestras respuestas ante las mismas circunstancias. La prueba de nuestro avance es más frecuentemente visto según las respuestas de nuestra vida diaria. Esta es una forma segura de ser testigos del cambio a largo plazo en nuestra alma por el que estamos trabajando tan arduamente en nuestros esfuerzos espirituales. Recuerda, estamos siempre en el lugar correcto y viviendo bajo las condiciones correctas para el crecimiento de nuestra alma. Todo en todo momento está en el orden Divino.

 

Sin Drama

Siempre está el problema del drama. Parece que estamos condicionados a una cantidad de drama en nuestras vidas, igualándolo a una vida que valga la pena. Como nuestro actual Presidente (B. Obama), aplicar una regla de no drama en la vida nos trae una enorme cantidad de libertad y tiempo cada día. La libertad llega cuando dejamos de envolvernos en situaciones cargadas emocionalmente, muchas de las cuales no podemos controlar. Afirmar en nuestras vidas la intención de dejar de participar en ellos pone a trabajar la ley cósmica. Dejaremos de crear caos en nuestras vidas y de participar en los de los demás. Centrarnos en nosotros mismos, en equilibrio y armonía, requiere que seamos selectivos en los lugares a los que vamos y en qué gastamos nuestro tiempo. Al final queda la pregunta, ¿cuánta de nuestra paz tan difícilmente ganada estamos dispuestos a perder por el drama de otras personas?

 

Simplificar, Simplificar, Simplificar

Conseguir cosas es importante. Esto incluye posesiones materiales, formas de pensar y actuar, y en algunos casos raros personas en nuestras vidas. Piensa esto. Como parte de nuestro viaje, queremos que nuestras vidas cambien y queremos seguir adelante. ¿Cómo podemos lograrlo con closets llenos de ropa vieja que ya no usamos (que ya no nos queda si quisiéramos usarla), o con objetos de recuerdo que nos mantienen congelados en el pasado? Es contradictorio almacenar posesiones que nos recuerdan algo o crean una carga emocional alta para nosotros. Hay muchas formas de deshacernos de nuestras cosas. La más fácil es rentar un contenedor y vaciar allí nuestra basura por un rato cada día hasta que el aire se sienta limpio. Sin importar de qué forma decidamos simplificar, nuestros corazones se sentirán más ligeros.

Como siempre, sus comentarios son bienvenidos.


Stephen Thompson

 

Sobre Stephen Thomson

Steve Thomson es un escritor, maestro, y psíquico, reconocido en los Estados Unidos. Imparte talleres sobre prácticas de metafísica, incluyendo meditación, expansión de los sentidos psíquicos, magia espiritual, el Tarot, y la Kabbala. También organiza y guía viajes a los sitios sagrados alrededor del mundo. Por más de 20 años, Steve ha sido miembro de la Orden de los Rosacruces AMORC y ha sido alumno de la Hermandad de Auto-Realización de Paramahansa Yogananda por más de 10 años. Su libro titulado The Secret Key (La Llave Secreta) está disponible en nuestro sitio web.


Puedes escribirle a Steve a Steve@stephenthomson.net
o visitar su sitio web: www.stephenthomson.net