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> MA'AT MAGAZINES > Febrero, 2010 > No Te Avergüences, Mujer…
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No Te Avergüences, Mujer…

Por Heather Fraser

“No te avergüences, mujer… tú eres las puertas del cuerpo, y tú eres las puertas del alma.” — Walt Whitman

Acababa de regresar de una caminata en la naturaleza. Era un día caluroso y pesado de Agosto y yo estaba en el paraíso. Estos son los días que adoro. Las nubes eran oscuras y formaban figuras, y podía oler la lluvia en camino. No me importó. Comencé mi caminata de todas maneras y silenciosamente invité a la tormenta a explotar para poder ser parte de ella. Yo estaba sudando y mi ropa estaba comenzando a pegarse a mi cuerpo. ¡Amaba cada minuto! El viento estaba halagando la larga hierba y yo sentía su total fuerza en mi cara, enfriándome. Los truenos se escuchaban a través del cielo y yo estaba intimidada por el poder de la naturaleza.

Me decepcionó el hecho de no haber tenido la oportunidad de experimentar la lluvia cayendo sobre mí. ¡Se hubiera sentido tan bien! Mientras caminaba iba reflexionando sobre la perfección de la analogía, una tormenta soplando sobre mí, y cómo eso sucede tan frecuentemente con nuestras propias tormentas internas y nuestras dificultades. Todas las tormentas terminan eventualmente. Algunas son más feroces que otras. Algunas rasgan nuestros escudos protectores. Algunos nos levantan del suelo y nos golpean contra él, pero siempre… deben terminar.

No estaba sola en mi caminata ese día. Sentía la energía de la Diosa a mí alrededor. Ella me recordaba todas las tormentas que he tenido en mi camino hasta encontrarla a ella. Y aún así no cambiaría ni un momento del viaje. Existe cierta riqueza y paz, un tipo de alivio y frescura en el otro lado de la tormenta. Súmalos todos y obtendrás sabiduría, fuerza y coraje. Estoy agradecida por las tormentas. Ellas nos traen nuevo crecimiento, son poderosas, algunas veces destructivas, pero siempre nos dan vida.

Cuando llegué a casa tomé mi diario y lo hojeé para encontrar algo que sabía que había escrito acerca de La Diosa mucho tiempo atrás. No recuerdo ahora si era algo que yo misma escribí, o palabras que copié de algo que había leído en alguna parte. Sin importar eso, estas palabras son poderosas, y las comparto.

Una diosa es una mujer que emerge de lo más profundo de su ser. Ella es una mujer que ha explorado honestamente su oscuridad y ha aprendido a celebrar su luz. Ella es una mujer que es capaz de enamorarse de las magníficas posibilidades dentro de sí misma. Ella es una mujer que sabe de los lugares mágicos y misteriosos dentro de ella misma, los lugares sagrados que pueden nutrir su alma y hacerla completamente. Ella es una mujer que irradia luz. Es un imán. Camina hacia una habitación y hombres y mujeres por igual sienten su presencia. Tiene poder y suavidad al mismo tiempo. Tiene una energía sexual poderosa que no depende del aspecto físico. Tiene un cuerpo que adora y muestra la forma en la que vive y se mueve cómodamente en él. Atesora la belleza, la luz, y el amor. Es una madre para todos los niños. Fluye con la vida con una gracia sin esfuerzo. Puede sanar con una mirada o con el toque de su mano. Es extremadamente sensual y valientemente erótica, y se involucra en el sexo como una forma de compartir con el otro tocando lo Divino. Es compasión y sabiduría. Es una buscadora de la Verdad y se preocupa profundamente acerca de algo más grande que ella misma. Es una mujer que sabe que su propósito en la vida es llegar más alto y reinar con amor. Es una mujer enamorada del amor. Ella sabe que la alegría es su destino y al abrazarla y compartirla con otros, las heridas son sanadas. Es una mujer que ha venido a saber que su pareja es tan tierna, y está tan perdida y asustada como ella lo ha estado algunas veces. Ha venido a comprender las cicatrices del niño que hay en él y sabe que juntos, el amor puede ser el alivio, la sanación de sus heridas. Es una mujer que puede aceptarse como es. Puede aceptar a otros como son. Es capaz de perdonar sus errores y no sentirse amenazada por los de los demás incluso cuando es atacada. Es una mujer que puede pedir ayuda cuando lo necesite o dar ayuda cuando se le requiera. Ella respeta límites, los suyos y los de los demás. Puede ver a Dios en los ojos del otro. Puede ver a Dios en sus propios ojos. Puede ver a Dios en cada situación de la vida. Es una mujer que toma responsabilidad por todo lo que crea en su vida. Es una mujer totalmente compasiva y desprendida. Ella es una Diosa.

I also adore the description below by Lakota Sioux Henry Houston, that so beautifully helps us visualize the Divine Balance and Union between male and female energies.

Cuando una mujer está en su centro, es como una yegua salvaje volando libremente por el campo abierto, con su melena moviéndose con el viento. La fuerza de sus poderosamente esculpidas piernas se funde con la tierra, creando majestuosamente su propio latido en tributo a la Fuente. Ella es pura y es expresión fundamental de poder creativo.

Lo que es posible para ella se transforma totalmente cuando su amado la monta, la fuerza masculina que conoce y honra su poder. Es a través de su entrega hacia ella que él es capaz de volverse uno con ella. Su dominante liderazgo y su comprensión de su crudo poder, sus deseos y visión, la guían y dirigen las poderosas energías de una manera que manifiesta el mayor bien para la colaboración unificada. Él utiliza esa energía para un fin poderoso para ambos.

Él no teme ni compite con su magnificente poder. A través de su entrega y unión, experimenta su Verdadera Naturaleza más allá del mundo de la forma y esto desencadena su propio poder espiritual. ¡Él es libre! Ella se entrega con gratitud a su liderazgo, porque eso la aterriza, estabiliza su energía, y permite su manifestación en el plano físico. Ambos reciben poder por la unión. Aún así, cada uno permanece soberano en su propio poder. De la unidad equilibrada se crea una tercera fuerza, un flujo natural de energía sinérgica entre ellos que combina su totalidad individual en una totalidad infinitamente expandida. Toda la creación se une en celebración por esta Unión Divina.

En el viaje hacia convertirnos en todo lo que somos, ya sea una Diosa Divina o un Guerrero Pacífico, tenemos que saber quiénes somos… debemos conocer las palabras que decimos, e incluso el toque que damos amablemente… incluso un vistazo… una mirada de nuestros ojos, pueden causar más crecimiento y más cambio en un solo Ser que toda una vida de conocimiento.

Mientras alguien siga viviendo en su pasado y siga casado con el drama de su existencia, no puede experimentar la verdad de su alma, y para renunciar al drama de la vida, uno debe tener convicción, compromiso, compasión, gracia y dignidad – y esas cosas no las puedes OBTENER – debes ganártelas con el tiempo.

Copyright 2010 Heather Fraser — www.heatherfraser.com Ontario, Canada


Sobre Heather Fraser

Heather Fraser, nacida el 30 de Diciembre de 1963 en Toronto, se mudó a África a la edad de 9 años. Fue aquí donde Heather comenzó a entender la conexión de todo lo viviente y llegó a conocer la gracia y la sabiduría de los mundos natural y esotérico. Su viaje infinito de transformación y sanación, la ha llevado al destino más rico y más buscado siempre – casa – el alma. Este lugar de profunda consciencia y auto-aceptación de sus especiales dones de sensibilidad, empatía e intuición, le han dado toda la pasión e inspiración necesarias para escribir y enseñar lo que ha aprendido acerca de honrar al Ser y nutrir el alma – el verdadero propósito de nuestra existencia. Heather se especializa en consejería, re-educación, y validación profunda de aquellos que son altamente sensibles, intuitivos, empáticos, ayudándolos a aceptar estos rasgos como los dones que tienen y a expresarlos orgullosamente y sin vergüenza.

Es una escritora dotada, prolífica y exitosa, además de poeta y conferencista con lectores alrededor del mundo, así como practicante de Sanación Reconectiva, de Tocar para Sanar Nivel III, y una antigua Consultora Nutricional Holística, RNCP. Heather es la orgullosa madre de una hija llamada Sage, quien es también altamente intuitiva, sensitiva y empática. Viven juntas en Ontario, Canada, con su gato y su divertido pájaro. Para más información, o para contactar a Heather, por favor visita su sitio en www.heatherfraser.com