Una Carta de Remembranza
Anahita Comparte su Experiencia en el Encuentro de los Antepasados
Por Anahita
Introducción:
El Encuentro del Regreso de los Antepasados fue una experiencia impresionante, sin importar cómo decidimos formar parte, nuestras historias reflejan algo que es único y a la vez importante para cada uno de nosotros. Lo que sigue llegó en un correo electrónico de nuestra amiga Anahita; es su historia de lo que sucedió durante el tiempo que estuvo en el Encuentro de los Antepasados. Y ya que mucho de lo que estamos escuchando de las personas que estuvieron allí está reflejado en la experiencia de Anahita, decidimos compartir su historia con todos ustedes. En lugar de tratar de resumirlo, dejaremos que las palabras de Anahita les hablen por ellas mismas – y Anahita, ¡toda tu información de contacto desapareció! Si estas allí y lees esto, por favor mándanos un correo electrónico y haznos saber lo que estás haciendo.
“A mis queridos y honorables Ancianos y a mis queridos hermanos y hermanas de todo el mundo,
Regresé a casa la semana pasada después de este encuentro que cambió mi vida para siempre.
Un par de semanas antes de incluso saber acerca del encuentro tuve un sueño muy claro.
Estaba parada en un círculo con personas tomadas de las manos. Era de noche y había más estrellas en el cielo de las que había visto antes en mi vida.
Había un gran fuego en el centro y las personas eran hermosas. Me puse de rodillas cuando las otras personas hicieron un sonido de vibración ‘hmmmmmm’. Sabía que había hecho esa ceremonia muchas veces antes porque la sentí muy natural.
Después esta cascada de amor salió de mi corazón. Nunca antes sentí un amor tan fuerte y al mismo tiempo se sentía muy familiar. Era el amor que había estado buscando toda mi vida. Desde mi infancia siempre sentí que extrañaba a mi familia. Anhelaba mi hogar verdadero, mi familia real. Este Amor llenó el hueco en mi corazón.
Y luego sucedió;
Una luz apareció. Tenía figura humana, pero era más grande. Mi corazón lo reconoció. (Lo digo en masculino, pero no era ni masculino ni femenino).
Estaba hecho de una luz blanca/azul y sus ojos brillaban con la luz más brillante que jamás había visto.
Inclinó su cabeza y yo también. Después nos miramos mutuamente por un rato y luego me dio su mano. Puse mi mano en la suya y el sueño terminó.
Desperté mirando alrededor de mi cuarto, esperando que estuviera allí. Mis mejillas estaban mojadas con las lágrimas que lloré cuando su Amor me cubrió.
Pasaron los días y me enteré de este encuentro. Inmediatamente supe que tenía que estar allí. Nunca ahorraba dinero en mi vida, porque sabía que siempre lo tendría cuando lo necesitara, pero un par de meses antes supe que debía apartar algo de dinero. El dinero que guardé era la cantidad exacta que necesitaría para el viaje.
Me registré con Adam ese mismo día.
Llegué a Sedona con otros cuatro el 16 de Abril. Me enamoré de Sedona inmediatamente. He visto mucho del mundo, pero Sedona se sentía como otro planeta. Con la ayuda del Espíritu viviré allí algún día. Vi los seres en las montañas; vi las nubes más extrañas, las cuales sé que no eran nubes.
Todo estaba vivo y consciente.
Si pudiera escribir todo lo que experimenté durante este viaje, sería demasiado.
Lo que es importante para mi es que los ancianos me hicieron recordar mucho de lo que está profundamente oculto dentro de mí. Ellos sanaron mi conexión con mi Madre y con mi Padre. Y mientras Don Alejandro hablaba, me hizo recordar quién soy y por que vine otra vez a la tierra. Después de las ceremonias del fuego tuve sueños y meditaciones muy claros. Vine a aprender mucho sobre mi misma y sobre cómo he trabajado desde el principio con miras hacia este encuentro y estos tiempos. Sentí que hace mucho tiempo hubo acuerdos, promesas y dedicaciones – y juntos cumplimos nuestras promesas.
Durante ciertas ceremonias el mismo Amor aparecería en mí y a mi alrededor, algunas veces paralizándome tanto que me arrodillaba con mi frente sobre mi madre tierra por mucho tiempo, sin ser capaz de moverme. Sabía que me estaban ayudando.
El último día oré ante el fuego pidiendo que los Antepasados nos ayudaran y guiaran. Cuando las ceremonias terminaron nos fuimos a Sedona, para ver las hermosas Montañas Animadas por última vez.
Estaba oscureciendo y estábamos conduciendo hacia las montañas. Les dije a mis amigos: ‘Tenemos que pedir una señal’. Y usé las palabras que había aprendido;
‘Corazón del Cielo, Corazón de la Tierra, Gran Espíritu; mis Antepasados, por favor dígannos si lo hicimos bien, por favor dennos una señal.’ Al mismo tiempo lágrimas salían de mis ojos y Antonio detuvo el carro de repente apuntando al cielo y gritando: ‘¡Miren!! ¡Miren!!!’
Una luz verde con color rojo en el centro apareció cruzando el cielo. Desapareció detrás de las montañas y allí el cielo se volvió de un color verde brilloso.
Fue asombrosamente hermoso.
No sé si fue un meteoro o algo diferente.
Era la señal que estaba esperando.
Ahora estoy en el proceso de cambiar mi vida drásticamente. Renuncié a mi trabajo, y nosotros (yo, Antonio y Lidija quien también estaba allí) estamos trabajando en un concepto de sanar personas gratuitamente. Ernesto del consejo de jóvenes me despertó cuando dijo: ‘Algunas personas tienen el don de sanar con sus manos’. Debemos usar nuestro talento.
El próximo año nosotros tres y mis dos hijos viajaremos a través de Sudamérica comenzando en Perú, en donde intentaremos sanar a nuestros hermanos y hermanas con nuestras manos.
Así que nos rendimos completamente al Gran Espíritu pues dejamos nuestros trabajos y no tenemos ahorros, pero sabemos que siempre recibimos ayuda.
Estamos al servicio de la Humanidad, así que gracias mis queridos Ancianos, gracias mis hermanos y hermanas por recordarme quien soy.”
Con Amor,
Anahita
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