Gobekli Tepe — ¿Paraíso Recuperado?
Por Sean Thomas
Una de las excavaciones arqueológicas más importantes en el mundo, Gobekli Tepe en Turquía ha revolucionado nuestra comprensión de la cultura cazadora-congregada. ¿Pero podría éste ser también el sitio del Jardín del Edén?
Klaus Schmidt muestra un jabalí salvaje tallado en una de las piedras. Estoy en un oxidado taxi turco. Delante de mí, las colinas cafés ruedan sin fin hacia Siria; desde mi carro puedo ver una pequeña villa de casas de barro y desagües abiertos.
No es el más prometedor de los lugares. Aún así, si los reportes son correctos, me dirijo hacia una de las excavaciones arqueológicas más importantes en el mundo. Incluso más importante, este sitio pudo haber estado íntimamente conectado con la historia Bíblica del Jardín del Edén.
Finalmente, mi sudoroso conductor da vuelta en otra esquina, y veo un solitario árbol de moras, desnudo contra el cielo despejado. Mientras nos estacionamos, noto docenas de trabajadores y arqueólogos, todos del lado de la colina. Están cargando cubetas de rocas, y escarbando en el suelo. El sentido de exaltado esfuerzo arqueológico, en este caliente e intenso lugar remoto, me recuerda las escenas de apertura de El Exorcista.
Salgo del carro, y un cordial alemán de unos 50 y tantos años se me acerca. Su nombre es Klaus Schmidt. É les el arqueólogo jefe aquí en Gobekli Tepe.
Sacudiendo mi mano, Schmidt me lleva lejos de la excavación principal. En la sombre de un área de tienda, bebemos un dulce té turco de unos vasos en forma de tulipán. Limpiando su ceja, Schmidt me cuenta la historia de su excavación.
La historia moderna de Gobekli Tepe (la segunda palabra se pronuncia tepp-ay; la frase significa “la colina del ombligo” en Turco) comienza en 1964, cuando un equipo de arqueólogos americanos estaba trabajando en esta remota provincia del sudeste de Turquía. Los arqueólogos notaron que varias colinas de apariencia extraña fueron cubiertas con miles de piedras quebradas, un signo seguro de actividad humana antigua. A pesar de esto, los científicos de EU siguieron sin rumbo y no excavaron. Hoy en día, ellos se sentirían como los publicistas que rechazaron el primer manuscrito de Harry Potter.
Tres décadas después de que los americanos se perdieran esto, un pastor local se ocupada de su rebaño cuando vio algo raro: un montón de piedras de extrañas figuras asomándose en el suelo iluminado por el sol.
El ‘redescubrimiento’ del sitio llegó a oídos de los encargados del museo en la ciudad de Sanliurfa, a 50 km de ahí. Las autoridades del museo contactaron al ministro de gobierno pertinente, quién posteriormente contactó al Instituto Alemán de Arqueología en Estambul.
Y así, en 1994, Klaus Schmidt llegó aquí para comenzar las excavaciones. “Yo estaba intrigado. El sitio ya tenía un significado emocional para los aldeanos,” sonríe. “El árbol solitario en la colina más alta es sagrado. Pienso que podemos estar sobre algo”.
Luego Schmidt salió de la cabina y dio una mirada más cercana. “En el primer minuto supe que si no me iba inmediatamente, estaría aquí por el resto de mi vida.”
Se quedó. Lo que ha destapado desde entonces es extraordinario.
Las espeluznantes piedras terminaron siendo los planos rectángulos superiores de sorprendentes megalitos. Estas piedras ocres con forma de T se imponen abruptamente sobre la exhausta tierra. La mayoría de ellas están talladas con imágenes bizarras y delicadas – principalmente de animales y pájaros. Una imagen es una representación sexualizada de una mujer. Serpientes sinuosas son otro motivo común. Las piedras mismas parecen representar hombres – algunas tienen ‘brazos’ estilizados, cuyo ángulo va hacia abajo de sus lados.
Hasta ahora, 43 piedras han sido extraídas. Están acomodadas en círculos de 5–10m. Alrededor de los círculos hay bancos de roca, nichos más bien pequeños, y paredes de barro. Los megalitos no sacados tienen de 1–4m de altura.
Hay indicios de que hay más por venir. Hace pocos años, Schmidt y su equipo encontraron una piedra erosionada, extraída a la mitad y con forma de T yaciendo en una cama de piedra caliza, a 1 km del sitio principal. Esta enorme piedra tiene 9 m de largo y parece haber sido diseñada para unirse a los otros pilares de Gobekli. “La piedra está fracturada, así que debe haberse quebrado,” explica Schmidt. “Cuando esto sucedió los constructores probablemente la dejaron y comenzaron con otra.”
Todo lo cual significa que puede haber otras piedras de tamaño similar aún no descubiertas; de hecho, las inspecciones geomagnéticas sobre las varias colinas artificiales en Gobekli Tepe suponen que hay al menos 250 piedras más de pie esperando ser excavadas.
Hasta ahora, muy notable – y si esto fuera todo lo que hubiera para Gobekli Tepe, ya sería un sitio deslumbrante: un Stonehenge turco, o un Carnac kurdo. Pero Gobekli Tepe no es solamente esto. Un factor único lo pone en la estratosfera arqueológica.
Gobekli Tepe es asombrosamente antigua. La determinación de la edad por el método del carbono 14 de la materia orgánica adherida al megalito muestra que el complejo tiene 12,000 años de edad. Eso quiere decir que fue construida alrededor del año 10,000 – 9,000 AC. Por comparación, Stonehenge fue construida alrededor del año 2,000–2,500 AC. Antes del descubrimiento y determinación de la edad de Gobekli Tepe, se pensaba que el complejo megalítico más antiguo estaba en Malta, fechado alrededor del año 3,500 AC.
Gobekli Tepe es por tanto el sitio más antiguo de su clase en el mundo, y por un margen considerable. De hecho, es tan extraordinariamente antiguo que actualmente data de antes del establecimiento de la vida humana. Eso es también anterior a la alfarería. Gobekli Tepe da señales de una parte de la historia humana que es inimaginablemente distante, justo antes de nuestro pasado cazador-congregado.
¿Así que cómo los ‘hombres de las cavernas’ se las arreglaron para construir algo tan ambicioso? Klaus Schmidt especula que bandas de cazadores se reunían esporádicamente en el sitio durante las décadas de construcción. Durante la temporada de construcción, los cazadores habrían vivido en tiendas hechas con piel de animales, cazando para su sustento. Los muchos pedernales de cabeza de flecha encontrados alrededor de Gobekli apoyan esta tesis; también apoyan la edad del sitio.
Esta revelación – que los primeros cazadores-congregados pudieron haber construido algo como Gobekli – cambia el mundo. Hasta la fecha, se presumía que la agricultura necesariamente precedía a la civilización, y que el arte complejo, la sociedad y la arquitectura dependían de las provisiones confiables de alimento derivadas del cultivo. Gobekli Tepe muestra que la antigua vida cazador-congregado, al menos en esta región de Turquía, era mucho más avanzada de lo que nunca se concibió.
No obstante, incluso para las sociedades más emprendedoras y organizadas de pre-agricultura, construir algo tan refinado como Gobekli debe haber sido un reto poderoso, y un serio desagüe sobre el poder del hombre. Ellos deben haber tenido una muy buena razón para construir Gobekli. ¿Pero cuál era?
Schmidt cree saberlo. “Gobekli Tepe no es una casa o un edificio doméstico. No hay evidencia de un uso doméstico. No se han encontrado cerca restos de habitación humana establecida. Eso deja un propósito: religión. Gobekli Tepe es el templo más antiguo en el mundo. Y no es solamente un templo; creo que tal vez es un complejo funerario.”
La tesis de Schmidt tiene una información de soporte. En la última estación de excavación, su equipo ha encontrado huesos humanos en suelos que alguna vez llenaron los nichos detrás de los megalitos. “Creo que los antiguos cazadores trajeron los cuerpos de parientes aquí, y los instalaron en los nichos abiertos cerca de las piedras. Los cuerpos luego fueron descarnados: limpiados por animales salvajes.”
Hay más evidencia de que Gobekli tenía un propósito religioso: el arreglo circular de las piedras hace eco mucho después de los templos Neolíticos como Stonehenge y Avebury. Las muchas tallas en las rocas parecen mucho más ritualistas que domésticas.
Tomando su té, Schmidt dice: “Muchas de las tallas parecen celebrar la persecución – hemos encontrado muchas imágenes de presas, de jabalís, zorros y gacelas; también imágenes de patos siendo cazados con redes. Gobekli Tepe fue probablemente un sitio para funerales, pero también fue un logar para celebrar la vida del cazador, y la caza misma.”
Nuestras tazas de té están vacías. Dejamos la calma de las tiendas abiertas, y regresamos al polvo y el barullo de la excavación. Observando los círculos de las enigmáticas piedras, y sus exquisitas tallas de leones y jabalís, es fácil creer la teoría de que Gobekli Tepe es un templo dedicado a la vida cazadora. Lo que es menos fácil de creer es la idea de que esta región de Turquía, estas polvorientas colinas cafés alrededor de nosotros, alguna vez mantuvieron a una gran ‘civilización’ de cazadores-congregados. De hecho, es difícil creer que este semi-desierto alguna vez tuvo los suficientes animales para justificar cualquier caza.
Adivinando a través de las áridas cimas de las colinas, Klaus Schmidt explica: “No siempre fue así. Sabemos por los restos de animales y plantas que ésta fue alguna vez una región rica, ecológicamente hablando. Había docenas de especies mamíferas, verdes praderas y bosques. El clima era lluvioso y exuberante. Las manadas de caza eran enormes. Un lugar paradisiaco.”
Sus ojos parpadean al decir esto. Nos estamos acercando a la extraordinaria conexión con la historia del Edén.
Pero antes de que lleguemos allí, una pregunta obvia aparece. ¿Qué le pasó al paisaje? ¿Por qué está la región ahora tan erosionada y estéril, si alguna vez fue tan exuberante y Edénica?
Schmidt levanta un trozo de pedernal de la cansada tierra. Hay miles de trozos de pedernal – hechos por el hombre – llenando estas colinas. Él dice: “Para construir un lugar como este, los cazadores deben haberse reunido en grandes cantidades. Después de terminar de construir, probablemente se congregaban para hacer cultos, y para los funerales. Pero luego se dieron cuenta de que no podían alimentar a tantas personas con la caza. Así que creo que comenzaron a cultivar las hierbas de las colinas. Trigo escaña cultivada, un precursor del trigo doméstico, crece de forma silvestre aquí. Así que ellos lo domesticaron.” Schmidt observa el solitario árbol de moras sobre la colina. “En otras palabras, ellos comenzaron a cultivar para apoyar a su comunidad religiosa. Pero fue la agricultura lo que pudo haber causado su caída.”
Según Schmidt, parece que la agricultura comenzó aquí, en la provincial que rodea inmediatamente Gobekli, en algún momento alrededor del año 8,000 AC.
Este de hecho fue uno de los primeros lugares en el mundo en donde la gente cultivó. Sabemos escasamente cuándo y dónde comenzó la agricultura gracias a la evidencia arqueológica: la domesticación es un choque para la fisiología del hombre y la bestia. Los esqueletos de las personas cambian, temporalmente crecen más pequeños y menos saludables, mientras el cuerpo humano se adapta a una dieta más pobre en proteínas y a un estilo de vida más arduo. De la misma manera los animales recién domesticados se vuelven más escuálidos al principio.
Pero 8,000 AC parece haber sido también el tiempo en el que el paisaje local comenzó a alterarse. Conforme los árboles eran cortados, y el suelo filtrado, el área se volvía árida y descubierta. Lo que alguna vez fue una región pastoril gloriosa de bosques y praderas, rica en caza y hierbas silvestres, se volvió un lugar difícil que tuvo que trabajarse más arduamente.
Schmidt y yo descendimos por una escalera hasta el piso de la excavación, en donde el antiguo polvo está amontonada contra las piedras T. Él continúa: “Lo realmente extraño es que en el 8,000 AC, durante el cambio a la agricultura, Gobekli Tepe fue enterrado. Es decir, deliberadamente – no en un deslave. Por alguna razón los cazadores, o los ex cazadores, decidieron enterrar todo el sitio bajo el suelo. La tierra que estamos removiendo de las piedras fue puesta allí por el mismo hombre: todas estas colinas son artificiales.”
El enlace se está volviendo irresistible: un paraíso perdido, un estilo de vida abandonado, un terrible ‘error’, incluso un árbol solitario. ¿Podría realmente haber una conexión entre Gobekli Tepe y la historia del Jardín del Edén?
Tengo más investigación por hacer antes de llegar a una conclusión. Prometiéndole a Klaus que regresaría en un día más o menos regresé al taxi y me dirigí hacia abajo por el polvoriento camino.
En el camino consulto mis notas. La idea de que la narración del Edén en la Biblia es una alegoría de la transición de un estilo de vida cazador-congregado a la agricultura es ahora nueva. Varios escritores y pensadores, como Hugh Brody, ha hecho campaña con la idea en el pasado. Lo que es nuevo es la acumulación de datos que localiza esta alegoría precisamente en la región de Gobekli Tepe.
Una hebra de evidencia se relaciona a la agricultura temprana. Descubrimientos en excavaciones vecinas en Turquía muestran que toda la agricultura Eurasiática pudo haber comenzado alrededor de esta zona. Por entonces, los primeros cerdos fueron domesticados en Cayonu, a 90 km (56 miles) de distancia. De la misma forma, especies de trigo en todo el mundo parecen descender del trigo escaña cultivada, cultivado primero en estas mismas colinas cafés.
El taxi acelera conforme el camino se aplana. Nos movemos a través de campos de algodón irrigados con agua del Éufrates. En el horizonte lejano puedo ver las azules Montañas Tauro.
En la Biblia se dice que el Edén está situado en un punto en donde cuatro ríos descienden. Los creyentes han tomado esto como la Creciente Fértil entre los ríos Tigris y Éufrates. De forma similar, el Libro del Génesis dice que el Edén está rodeado por montañas.
Y hay aún más enlaces. A cuarenta minutos de manejo se encuentra la grande y vibrante ciudad Kurda de Sanliurfa. El lugar parece relativamente moderno, pero según los reportes tiene un extraordinario linaje.
Mi primer puerto en Sanliurfa es el museo local. Unos pocos centavos me pagan la entrada: un precio pequeño para lo que estoy a punto de ver.
Colocada dentro de la primera galería, debajo de las escaleras y cerca del extinguidor, se encuentra una rara, de tamaño real, crema-gris de piedra caliza, la estatua de un hombre. Esta estatua fue exhumada en el antiguo corazón de Sanliurfa, cuando las bases salieron de un banco.
Recientes cálculos de la edad por el método del carbono del templo Neolítico, en donde se encontró la estatua, confirman que esta esfinge bizarra data del 10,000 – 9,000 AC. Esto la hace probablemente la estatua de un hombre de tamaño real más antigua jamás descubierta: la primera talla del hombre en piedra. La mirada de sus ojos de obsidiana es asombrosamente triste: parece estar observando a través de los eones con angustioso arrepentimiento, como si previera los trágicos errores de la raza humana.
Otro rápido trayecto en el carro me lleva al sitio del descubrimiento de la estatua. Es un sitio local hermoso conocido como Balikli Gol, es un estanque cristalino rodeado por mezquitas de piedras doradas, salones de té e incluso una iglesia Cruzada convertida. A los turistas les gusta alimentar a los gordos y emocionados peces de los estanques; la leyenda es que el pez fue puesto aquí por el Profeta Abraham. Los locales también creen que Sanliurfa es el primer lugar de los primeros libros de la Biblia.
Estas son solo leyendas, por supuesto. Sin embargo ahora ya sabemos, al menos por la extraña estatua en el museo, que Sanliurfa es increíblemente antigua. Allí ha habido actividad humana por 12,000 años, tal vez continuamente. ¿Es tan poco probable que el Libro del Génesis se refiriera a esta antigua región, esta fuente y origen de civilización? De hecho, no es poco probable para nada – porque sabemos que algunos lugares cerca de Sanliurfa son definitivamente mencionados en el Génesis.
A la siguiente mañana tomo un recorrido en carro más largo, a través de las planas tierras cafés, dentro del desierto perdido al sur. Los campos están siendo labrados por mujeres Kurdas en sus típicos paliacates de color lavanda. Parecen cansadas por el intenso calor. Esta región es tan bochornosa que las personas duermen fuera de sus casas sobre plataformas elevadas de metal.
Eventualmente llegamos a Harran, en donde torres en ruinas se elevan a un lado del camino. Esta fue alguna vez la Universidad Islámica más antigua del mundo. Data del siglo 9 DC. Pero la ascendencia de Harran es incluso más noble que eso. Esta es la misma Harran mencionada – y dos veces – en el Libro del Génesis. Es aquí donde una vez vivió Abraham, según la Biblia.
De regreso en el taxi, hago mi viaje final a Gobekli. En el camino uno todas las piezas del rompecabezas. Tomando en cuenta los enlaces Bíblicos, la historia y topografía de la región, la evidencia de la domesticación temprana y los datos del sitio mismo, podría decirse que Gobekli Tepe es un templo localizado dentro del “Jardín del Edén”.
O pongámoslo de otra manera: la historia del Edén es una memoria histórica, y una alegoría, nos habla acerca de nuestro pasado cazador-congregado en esta esquina alguna vez fértil de Anatolia, antes de que nuestras antiguas actividades nos arrojaran a un mundo más riguroso. Gobekli Tepe celebra y recuerda un maravilloso tiempo de plenitud, en el cual teníamos suficiente tiempo libre para aprender las artes, y para cultivar una compleja región, incluso aunque no sabíamos hacer vasijas. Y luego caímos a la agricultura.
Como Dios dice a Adán: “Maldito sea el terreno por tu causa; deberás trabajar duro para comer de él todos los días de tu vida.”
Por supuesto, todo esto es especulación, y es altamente debatible. Lo que es incuestionable es que Gobekli Tepe es uno de los mayores descubrimientos arqueológicos desde la Segunda Guerra Mundial. Todos los días, Klaus Schmidt y su equipo encuentran algo nuevo, algo que nunca antes se había visto, algo maravilloso. Como yo estoy a punto de descubrir.
Cuando mi taxi se detiene, y camino hacia la excavación, siento un drama en el aire. La emoción va en aumento. Algunos trabajadores turcos están destapando un nuevo relieve de piedra, sobre un megalito apenas desenterrado: muestra pájaros, escorpiones y vida acuática; está exquisitamente tallado, tan fresco y delicado como el día en que fue cincelado. Un grupo de nosotros se reúne alrededor para verlo más de cerca. Repentinamente me doy cuenta de que somos las primeras personas en ver este importante trabajo artístico en 10,000 años.
Klaus Schmidt asiente pensativamente hacia el nuevo relieve. Luego dice: “¿Crees que es asombroso? ¡Ven!” Camina rápidamente a través de la excavación y apunta hacia abajo: “Encontramos este ayer”. Al pie de otro megalito está una perfecta escultura de un animal, de hecho adherida a la piedra que estaba de pie. No se parece a nada que alguien haya visto antes. Fue tallada mucho antes de que la rueda se inventara, y se encontró ayer.
“¿Qué es?” pregunto.
Klaus Schmidt sacude la cabeza.
“Tal vez es un cocodrilo, o tal vez un gato. Pero las garras, las patas – tal vez parece un lobo.”
Terminamos. Mi corazón de hecho late fuerte. Juntos, Klaus Schmidt y yo nos retiramos a las tiendas para tomar una última taza de té. Discutimos la idea del Edén. Él está firme en que esta es solamente una teoría, aunque una teoría muy intrigante. Como él dice: “Gobekli Tepe es suficientemente importante sin especulaciones.”
Solamente me queda una pregunta. ¿Por qué los cazadores-congregados de Gobekli deliberadamente enterraron el complejo? Parece un acto bizarro, así como altamente laborioso. Klaus Schmidt se vuelve a encoger de hombros.
“No lo sabemos.”
Algunas veces estas tres simples palabras pueden ser las más emocionantes de todas.
Fuentes Del Artículo:
Michael Balter, The Goddess and the Bull, Catalhoyuk: An Archeological Journey to the Dawn of Civilisation, Simon Schuster, 2005.
Hugh Brody, The Other Side of Eden: Hunter-gatherers, Farmers and the Shaping of the World, Faber ' Faber, 2002.
Steven Mithen, After The Ice: A Global Human History 50,000-20,000BC, Phoenix Press, 2004
Klaus Schmidt, Sie Bauten Die Ersten Temple ("You Built The First Temple"), CH Beck, 2006.
Visita www.dainst.org, el sitio web del Instituto Alemán de Arqueología, para actualizaciones sobre la excavación de Gobekli Tepe.
Traducción de Marcela Arellano (mpiolin@hotmail.com)
Sobre Sean Thomas
Sean Thomas es periodista y novelista. Escribe regularmente para The Times, The Guardian, Sunday Telegraph y Maxim.
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