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> MA'AT MAGAZINES > Mayo, 2010 > Disculpas Al Sagrado Masculino
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Disculpas Al Sagrado Masculino

(La carta que le gustaría recibir a este guerrero-en-transición)

Por Jeff Brown

Me disculpo por aquellos momentos en los que no podía ver tu verdadera naturaleza más allá de mis proyecciones. Con tanto trauma de relaciones en mi espejo retrovisor, no podía distinguir al sin-corazón (cruel) del guerrero benévolo. Con mis lentes borrosas por emociones no sanadas, era incapaz de verte en tu plenitud. Yo inconscientemente proyectaba mis expectativas negativas sin reconocer aquellos momentos en los te movía el amor. Por favor, perdóname mis proyecciones, y sabe que bajo mi dolor había un corazón que añoraba genuinamente fundirse con el tuyo.

Me disculpo por forzarte a abrir tu corazón cuando tú no estabas preparado. He anhelado ser encontrado estando abierto, y no podía soportar la desconexión entre nosotros. Me nutro de la comunicación directa y me tomé tu silencio como algo personal. No entendía la relación entre tu indiferencia y tu condición de guerrero. Ahora sí la veo. Desde el principio, tú has estado encasillado en el papel de guerrero protector y tu armadura emocional era fundamental para tu tarea. Sin ella, no te habría sido posible permanecer vigilante en el campo de batalla y tampoco tener éxito en el mercado competitivo. Como nuestro mundo se aparta de la supervivencia como modo de ser, tengo la esperanza de que te sentirás lo suficientemente seguro como para vivir con el corazón abierto. ¡Sale una luz tan hermosa a través de esa apertura!

Me disculpo por no siempre ver tus limitaciones y luchas. Hubo momentos en los que no podía ver pasadas mis expectativas y fantasías. Crecí con un cuento de hadas de un gran caballero que me salvaría, y me aferré a esa visión, prefiriendo la perfección de la proyección a la realidad de humanidad. Como resultado, no siempre vi cuánto estrés cargabas, cuán difíciles eran las cosas, lo duro que era mantenerlo todo junto. Por supuesto, nosotros perpetuamos la proyección juntos –tú escondías tu humanidad de la vista, mientras yo elegía no buscarla-. Espero con entusiasmo el día en que nuestras relaciones no se basen en ilusiones (falsas ideas), sino en un profundo reconocimiento de la autenticidad de cada uno.

Me disculpo por darte mensajes mezclados sobre cómo quiero yo que tú te manifiestes. A veces, quiero que seas suave y tierno. Otras veces, dominante y protector. Qué confuso ha debido ser todo esto para ti. Qué reto ir atrás y adelante entre esos estados tan diferentes de sentir. Ha sido muy confuso para todos nosotros tratar de sentarse a horcajadas sobre la línea entre nuestras necesidades tanto de seguridad como de vulnerabilidad. Un día, las perversiones de la polaridad caerán y llegaremos al equilibrio sagrado de todas las formas de ser sanas. Las mujeres se sentirán seguras al afirmar su voz y expresar (encarnar) su plenitud, y los hombres se sentirán igualmente seguros al desarmarse y hablar desde su vulnerabilidad. Sobre los ríos de la esencia, todo fluye en la misma dirección: hacia el océano de la plenitud (de ser completo).

Me disculpo por ser pasivo agresivo hacia ti. No se me enseñó a expresar mi ira directamente, y estaba asustado de tu agresividad. Sé que tú has tenido desafíos similares al experimentar tu tristeza y liberar tus lágrimas. En el mundo hacia el que nos estamos moviendo, tengo la esperanza de que los dos géneros tendrán acceso “sin costuras” (perfecto) a todos los estados emocionales y formas sanas de expresión.

Lamento haber esperado que llenaras mi vacío cuando el único que podía llenarlo soy yo. Con frecuencia he buscado respuestas en las relaciones, imaginando, de algún modo, que otro podía completarme. Después de tantos siglos de poder relegado (desempoderamiento), no me había dado cuenta de que tenía las herramientas para mi propia auto-creación. Pero ahora me doy cuenta. Donde antes nos encontrábamos como dos seres fragmentados, pronto nos encontraremos como dos seres completos –cada uno de nosotros sanamente limitado, bien-integrado e intrínsecamente completo-. Dos “Soulitudes”.

(N.de la T. Soulitude es un juego de palabras del autor. Soul es alma y Solitud es soledad, en el sentido extrínseco de estar solo, sin compañía. Solitud no es sentirse solo ni añorar a alguien).

Estoy agradecido por todos esos momentos en los que me mantuviste a salvo y operaste dentro del corazón de compasión. La reacción violenta de las décadas recientes fue la necesaria respuesta a generaciones de sufrimiento, pero muchas de tus contribuciones se perdieron en la confusión. En mis esfuerzos por encontrar mi voz y mantenerme en mi sitio, no siempre dí el mérito donde era debido. Te animo a re-clamar cualquier cosa que hayas perdido a lo largo del camino, y a que encarnes con orgullo el sagrado masculino como ya hiciste. Me disculpo por los momentos en los que desalenté tu poder. No podía distinguirlo de su mal uso histórico.

Estoy agradecido por las muchas contribuciones positivas que has hecho en mi realidad. Me doy cuenta de que, a menudo, comunicabas tu amor por mí y por el pueblo con hechos, no con palabras. Te doy las gracias por ayudar a construir las estructuras sobre las que se apoya mi expansión. Te doy las gracias por el trabajo largo y duro de establecer las reglas de la ley. Honro el espíritu guerrero que construyó los raíles, las ciudades, los puentes que nos pusieron en contacto con otros. Honro a esos guerreros que combatieron y murieron en campos de batallas en su esfuerzo por protegernos. Tú has sacrificado muchísimo para mantenernos a salvo. Mis alabanzas a esos guerreros benévolos que nos precedieron.

Estoy agradecido al GrandFather (Abuelo, literalmente Gran-Padre), por mantener el espacio para mi expansión con paciencia y sabiduría. Estoy agradecido al Padre, por defenderme y darme refugio. Estoy agradecido al Padre Cielo, por mostrarme una visión de posibilidad que transciende mis circunstancias. Estoy agradecido al Padre Divino, el verdadero Padre de todos nosotros. Ahora siento su divina presencia muy cerca. Ferozmente compasivo, él estuvo siempre aquí mismos, manteniéndome a salvo.

Ha habido muchísima culpa entre nosotros, muchísimo odio e insultos. Para estar seguro, es esencial que expresemos nuestra ira y sanemos nuestros corazones. Nada debería ser escondido bajo la alfombra en este proceso, todo tendría que ser expuesto. Pero también es importante que tengamos compasión unos de otros y procuremos entender el contexto de nuestras acciones. Todos hemos sido víctimas del paisaje sociológico que impactó en nuestras identificaciones y comportamientos. Como dos especies diferentes en la misma cama, fuimos obligados por las circunstancias a asumir roles que nos mantuvieron apartados (a millas o Km. de distancia). Esos roles nos han ocasionado gran sufrimiento, cada género (masculino y femenino) sufriendo a su manera. En la medida en que a un género se le negaba su plenitud, al otro le era negada también. A las mujeres se les negó el derecho a las protecciones básicas y a sus formas de expresión, a los hombres se les negó el acceso a una forma de ser sensible y receptiva. Nadie salió bien parado, a pesar de las apariencias.

A la vez que nos acercamos a un interfaz más del corazón (acorazonado), podríamos crear espacio para nuevas visiones de posibilidad. Debemos comenzar el proceso sanando la brecha de géneros que existe entre nosotros. Debemos limar las aristas perpetuadas por nuestra reactividad. Tenemos que sanar la escisión a lo largo del continuum de género que nos ha mantenido apartados. En mis imaginaciones más clarificadas, visiono un mundo que celebra completamente el femenino sano y el masculino sano. En vez de tirar todas las diferencias de género por el desagüe, hagamos una distinción consciente entre identificaciones beneficiosas y destructivas. Hemos elaborado un equilibrio sagrado de nuestros aspectos más sanos. Cada uno de nosotros identifica una única fusión de las energías masculinas y femeninas que se alinea con nuestra naturaleza esencial. Y aprendemos abiertamente unos de otros –los hombres enseñan “hombre-manifestación” sana, las mujeres enseñan “mujer-manifestación” sana- y llegamos a “humanifestación” juntos. Nos reunimos unos con otros en nuestra totalidad.

Podríamos no olvidar nunca la naturaleza relacional y co-transformadora de la expansión humana. Aunque el romance en última instancia es con tu propia alma, son nuestras experiencias juntas las que dan nacimiento a las lecciones esenciales. Cada uno de nosotros está aquí para participar en esta danza de la imaginación sagrada, pisando los dedos de otros y volviéndonos cada uno hacia Dios con un paso torpe tras otro. Tropezamos, y luego nos levantamos con mayor consciencia. Con esto en el corazón, espero que podamos aprender a aceptarnos unos a otros en nuestra humanidad. Seguiremos cometiendo errores, pero hay gracia (bendición) en ello si vemos las lecciones que nuestros errores contienen.

Estoy deseando que llegue el día en que nos podamos encontrar unos con otros en nuestra verdadera desnudez, despojados de nuestras emociones no resueltas, de las proyecciones inducidas por el dolor, de las distorsiones de la dualidad. Durante demasiado tiempo hemos estado en orillas opuestas del río, la riada del dolor se llevó el puente entre nuestros corazones. Pero ha llegado el momento de construir un nuevo puente, uno que viene a ser con cada paso que damos, uno que está fortificado con buenas intenciones y auténtica auto-revelación. Cuando caminamos unos con los otros, nuestra armadura emocional cae al suelo, transformándose en luz en su fuente. Y cuando estamos preparados, caminamos justo en el SerDios en el centro del puente, perplejos por habernos siquiera imaginado separados.

Podrías sentir la presencia de la Madre Divina cerca del corazón, invitándote a descansar profundamente en las suaves orillas de tu propia esencia, acurrucándote en los agradecidos brazos de aquellos que has protegido. Quienes recibieron tus bendiciones, puede que no siempre lo reconocieran, pero tus actos de amor aterrizaron dentro de nosotros, haciéndonos crecer más fuertes e infundiéndonos con la luz del amor. Descansa querido guerrero, descansa. Yo mantengo tu corazón a salvo.

“Disculpas al Divino Femenino” por Jeff Brown.

Traducido por Mayte Abad-Morente (8mayte@gmail.com)


Sobre Jeff Brown

Jeff Brown, psicoterapeuta y antiguo abogado criminalista, es el autor de “Soulshaping: A Journey of Self-Creation” (Dando forma al Alma: un Viaje de Auto-Creación), recientemente publicado por North Atlantic Books. Promocionado por los autores Elizabeth Lesser and Ram Dass, “Soulshaping” es la autobiografía de Brown: un documental sobre su viaje desde el arquetipo del guerrero masculino a un camino más entregado. Pueden ponerse en contacto con su trabajo en: www.soulshaping.com

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