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Re Despertando Memoria Ancestral, El Encuentro de la Familia Waitaha

Aotearoa, Nueva Zelanda Agosto 8–19, 2009

Por John Nakagawa

En Waitaha, la palabra para el número uno es tahi. La palabra para hombre es tane, y para mujer, wahine. Toma el ta de tane y el hi de wahine y obtienes tahi. Juntos tane y wahine son uno. Cada vez que ellos dicen tahi, se recuerdan a sí mismos sobre esta unión y asociación divina entre lo masculino y lo femenino. Acabo de regresar de un encuentro de 11 días con los ancestros y con el pueblo Waitaha de Nueva Zelanda. En este encuentro pude experimentar esta asociación divina. El título del tour leía “re despertando memoria ancestral.” Me voy a enfocar en mi re despertar personal. Sucedieron muchas otras cosas, pero dejaré que otros cuenten esas historias.

Nos dijeron que usáramos bufandas amarillas para que pudieran identificarnos fácilmente en el aeropuerto de Auckland. Parecíamos listones amarillos corriendo de aquí para allá. La canción “Tie a Yellow Ribbon”, que habla de un hombre regresando a casa, empezó a sonar en mi cabeza. Muy poco sabía entonces que todos estábamos regresando a casa. Representantes de más de 33 países de todas las edades, desde un bebé hasta niños pequeños, escolares, adolescentes, adultos y adultos mayores. Este viaje me enseñó que los Waitaha son los “Guardianes de la Forma de Vida Familiar”. Este viaje me ayudó a recordar exactamente lo que es la “Forma de Vida Familiar.”

Nos llevaron a un lugar llamado Marae y fuimos bienvenidos de una forma muy elaborada. Nos paramos en la puerta de entrada y cuando ellos estuvieron listos para recibirnos, una mujer nos llamó a través del jardín frontal. Fuimos saludados con cantos, largos abrazos, besos y el tradicional saludo donde las frentes y las narices se tocan. Fluyeron lágrimas. Hicimos una línea y todos nos conocimos. Con cada saludo nos decían “bienvenido a casa.” Me preguntaba por qué nos decían esto. Las Abuelas se pusieron de pie al fondo del lugar y los Abuelos en el extremo de la entrada de la gran sala. Después de que todos saludamos a todos, fuimos invitados a hablar y cantar canciones de bienvenida. Después nos ofrecieron té y panecillos en la cafetería en donde también tomábamos nuestros alimentos. Allí nos explicaron que cada vez que tienen una plática formal, es mejor terminar la comunicación con una canción, y que tomar té y panecillos y “romper el pan” juntos es el final importante para una ceremonia de bienvenida. Lección 1 de Vida Familiar – Cálidas Bienvenidas.

Esa noche se removieron las sillas del pasillo del Marae para dormir todos juntos en filas de colchonetas, uno junto al otro. Los niños disfrutaron sin duda este acomodo. Podían dar abrazos y besos de buenas noches, después jugar unos con otros y recostarse y dormir, y luego comenzar a jugar tan pronto como despertaran. Pero esto no fue siempre tan suave. Después, durante el viaje, incluso los adolescentes Waitaha, hombres y mujeres, se acurrucaban y recostaban alrededor de nosotros. Acurrucarse y abrazarse por 10 minutos o más todos los días es diferente que solamente unos pocos abrazos cortos. Lección 2 de Vida Familiar – Comer, Acurrucarse, Dormir y Soñar Juntos. Nos dijeron que es importante hablar de nuestros sueños unos con otros. En la mañana nos despertaron con canciones y nos dijeron “Buenos Días, Te Amo”. Yo no podía dejar de llorar.

Al día siguiente conducimos durante varias horas hacia el norte, dentro del exuberante territorio verde. Nos llevaron hacia dos Maraes rodeados de hermosas montañas y tuve suerte porque mi Marae tenía vista hacia la bahía a la que llegaron los primeros Waitaha. Los Waitaha nos dijeron que vinieron a la Tierra desde las estrellas y que son los descendientes de la antigua Lemuria. No tendría internet ni teléfono por diez días. ¿Sobreviviría? Lo que sucedió fue que me trajeron de regreso de la muerte. Perdí totalmente la noción del tiempo y de los días. Los eventos que voy a describir a continuación podrían estar en desorden.

Fuimos invitados a ayudar en la cocina, así que me ofrecí como voluntario. Cada vez que comenzábamos a trabajar, mi colaborador Waitaha comenzaba una conversación. Esto sucedía todas las veces, incluso con los adolescentes Waitaha. Son buenos conversadores con un amable acento británico. Luego muy frecuentemente comenzaban a cantar una canción. Lo asombroso es que siempre cantaban en armonía. También se abrazarían unos a otros mientras trabajaban. Una persona seguía trabajando mientras otra simplemente lo tenía abrazado por detrás, durante varios minutos. Lección 3 de Vida Familiar – Socializar y Abrazar Mientras Haces los Deberes.

En la cocina conocí a un hermano y hermana de Alemania. Jugábamos competencias a ver quién podía secar y guardar los cubiertos más rápido. La niña me vencía todo el tiempo. No podía entender cómo movía sus manos tan rápido. Bromeando me inclinaba hacia ella con los brazos estirados después de perder. Poco sabía entonces que posteriormente en el viaje tendría ganas de inclinarme hacia ella una vez más. He escuchado acerca de niños índigo y cristal, y estos niños son superiores. Nunca he visto niños tan cariñosos, amables, vigilantes, y bien educados en mi vida. Tienen 13 y 14 años y son cariñosos y compasivos uno con otro. Siempre eran amables con los demás y entre ellos. Son personas amables. Su madre Stephanie comentaba que no encuentras esto en niños de esta edad.

Al siguiente día nos llevaron a visitar un cementerio ancestral de los Waitaha. Caminamos hasta el final de un acantilado grande en la boca de la bahía. Cuando llegamos a este lugar, justo como en la ceremonia de bienvenida en el Marae, una mujer nos llamó a entrar. Entonamos cantos, bailamos y saludamos a los ancestros.

Regresamos y tuvimos tiempo para asearnos. Me había acostumbrado a abrazar y besar a todos. Sucedió que iba caminando y cuando pasé junto a Stephanie le di un abrazo y un beso en la frente cuando estaba sentada. Este beso iba a cambiarme la vida. Un par de horas después estaba cantando con un grupo en la cafetería antes de la cena cuando Stephanie llegó y me dijo que después de haberla besado en la frente comenzó a tener experiencias extrañas y no se sentía bien.

Fuimos al área del dormitorio y se recostó. Dijo que escuchaba muchas voces hablando al mismo tiempo y veía videos que pasaban frente a sus ojos. Terminaban y comenzaban otra vez. Dijo que se hacía cada vez más intenso, y lloraba y decía que creía que se iba a volver loca. Traté de hacerle una sanación, pero nada funcionaba.

Su frente se sentía febril y estaba muy agitada, así que puse un poco de papel mojado en su frente. Pasaron unos minutos y su condición empeoró y empezó a temblar. Me asusté mucho y corrí a pedir ayuda. “Por suerte” uno de los Abuelos Waitaha estaba justo a la vuelta de la esquina. Vino y le preguntó si quería ver un doctor. Dijo que no. Entonces le hizo una sanación y le pidió que describiera lo que estaba viendo. Dijo que veía a John y a ella misma en un bosque. Éramos enamorados. Ella estaba casi gritando y describía cómo John se aseguraba de que ella estuviera a salvo debajo de una gran rama de árbol (los Waitaha dicen que los grandes árboles tienen la energía de protección, ya que necesitan protección para crecer tan grandes). Stephanie continuaba, ahora gritaba que John la había dejado para buscar un camino seguro y que había muerto y nunca regresó. El abuelo le dijo que dejara ir este recuerdo de una vida pasada y que la sanara en el presente. Le preguntó si me amaba. Ella contestó que sí. Él volteó y me preguntó firmemente, “¿Tú la amas?”… Sentí que no era una pregunta fugaz. Me puse tenso y me quedé sin habla. Quiero aclarar aquí que yo no sabía nada acerca de esta mujer, ni siquiera habíamos hablado 10 palabras y me preguntaba si era casada. Quise discutir esto con el Abuelo. Quería ser íntegro. Sentí que no era algo a lo que pudiera responder “no estoy seguro”, o “no” por ahora, y luego cambiar de opinión y decir “sí” más tarde. Revisé rápidamente mi corazón y sí sentía algo de amor por ella. Basado solo en este suave y placentero brillo en mi corazón, dije “sí”.

Luego el Abuelo le dijo a Stephanie que yo tenía un linaje honorable que incluía guerreros samurai y mujeres. Pensé en mi padre quien fue médico en la unidad más condecorada del Ejército en la Segunda Guerra Mundial en Hawai y fue una vez salvado por ángeles. El Abuelo le pidió a Stephanie que viera cómo todos ellos estaban detrás de mí. Tiró el papel mojado y dijo que no lo usáramos. Se rió y dijo, “Mi trabajo aquí está hecho y estoy haciendo mal tercio” y “los dejaré solos, tortolitos”. Mi mente sorprendida era como “espere un minuto…” Quería hablar más y tenía preguntas, pero él se paró y se fue. Le dimos las gracias y él insistió “no me agradezcan, el mundo ama ver enamorados”.

Me arrodillé junto a ella, le tomé la mano y toqué su frente. ¡Había bajado su temperatura! Dijo que las voces y visiones habían desaparecido pero el sentimiento apasionado en su corazón aún estaba allí. Dijo que lo sentía en cada célula de su cuerpo. Solamente nos sentamos en silencio y nos quedamos viendo por un largo tiempo. Sus ojos eran una mezcla de emociones. Comencé a sentir más por ella. Después de que su condición mejoró, hablamos un poco y supe que estaba felizmente casada. Mi mente comenzó a dar pasos hacia atrás. Después de una hora o algo así se veía muy bien, así que le dije que iba a buscar un poco de comida y que volvía en 5 minutos.

Me dije a mí mismo “tengo que decirle al Abuelo que ella está felizmente casada”. Entré al comedor y me dirigí directamente hacia él. Me vieron venir. En el momento justo mientras caminaba hacia el Abuelo, una mujer Waitaha que estaba sentada me miró y dijo “Oh John, la Abuela quiere hablar contigo”. Apuntó hacia una esquina en donde la Abuela estaba sentada sola. Estaba sorprendido con su muestra de trabajo intuitivo en equipo. Era obvio y no hicieron ningún intento por disimular que estaba siendo desviado. Tuve la sensación de que sabían exactamente lo que estaba pensando y lo que estaba sucediendo. Me sentí un poco aliviado y sabía que tenía que arreglármelas yo solo. Fui a hablar con la Abuela. Esperaba que me hiciera una pregunta corta, pero fue más bien una larga plática ocasional. Estaba tentado a regresar con Stephanie pero no quería ser grosero con la Abuela. Quería que la conversación terminara naturalmente, o que hubiera una pausa para explicarle, pero su conversación simplemente continuó y continuó… era de hecho algo casi gracioso. Tuve la sensación de que estaba siendo puesto a prueba. Reuní coraje y la detuve a media frase y le dije “Abuela, hay algo que tengo que hacer, por favor discúlpeme”. Ella dijo “sí querido, por supuesto” y me sonrió mientras me iba. Me sentí amado. Tomé un pedazo de pan y corrí de regreso con Stephanie.

Habían pasado mucho más de 5 minutos cuando regresé. Stephanie estaba agitada otra vez. Sentí su frente y tenía un poco de fiebre. Recordé que el Abuelo dijo que no usara papel mojado. Mmmm, ¿qué hago? ¡Mi trombón apareció en mi cabeza! Tuve la idea de rociar agua fría en su frente y soplar aire fresco sobre ella. Después de hacer esto por un rato, mire hacia abajo y vi una gran sonrisa en su cara y una expresión muy placentera y única. Inmediatamente reconocí esta expresión. Esta expresión única me causó un antiguo sentimiento muy familiar de mucha alegría y amor. Después tuve un flashback de nuestra vida pasada. Estábamos en un campo caliente y seco durante el verano y estaba esparciendo agua y soplando aire fresco en su frente. ¡Esta era una de nuestras “cosas especiales”! Así me conecté otra vez con nuestro amor.

¿Cómo supo el Abuelo que no debía usar papel mojado? ¿Cómo sabían que vendría corriendo a decirle al Abuelo que estaba felizmente casada (y que yo estaba listo para correr a las montañas)? ¿Cómo pusieron en mi mente una imagen de mi trombón? Es la magia de vivir las “Lecciones del Hogar”. Vivir entre personas de todas las edades de esta forma tan cariñosa abrió partes de mí que no sabía que existían. Los Waitaha han mantenido esta forma de vida familiar a través de las eras y estaban “re despertando estas memorias ancestrales” en mí. Mi habilidad para escuchar los susurros y ver sus imágenes guía había sido re despertada.

Esa noche me recosté a los pies de Stephanie para dormir. Desperté varias veces y cada vez veía que me observaba suavemente. Estuvo despierta toda la noche mirándome. Fue muy sanador.

Ahora sé a lo que se refiere la gente cuando habla de que el amor crece y se fortalece todos los días. Conforme pasaban los días podía sentir cómo crecía mi amor por ella. Podía sentirlo en cada célula de mi cuerpo e incluso fuera de mi cuerpo. Incluso entre la mañana y la tarde podía sentir la diferencia. Lo que es interesante acerca de este amor era que no sabía nada de ella. Si le preguntaras a mi mente por qué la amaba, yo diría “no lo sé”. No hubo juegos de noviazgo. Pasamos de ser unos extraños un día a caminar como viejos enamorados al día siguiente, con todo y niños. Le dije a una mujer de Australia que ahora sé lo que es amar sin la mente. Olvidar todos los hechos que sabes acerca de la persona y cómo es físicamente. Olvidar lo que te hicieron y lo que no. Olvidar tiempo e idioma. ¿Cómo se siente tu amor si no puedes usar palabras para describirlo?

Me di cuenta de que no solamente amaba a Stephanie, sino también a sus hijos. Ellos son una parte de ella. Conforme nuestra relación se volvió notoria públicamente me preguntaba cómo iban a reaccionar sus hijos. Decidimos hablar con uno de los Abuelos. Él nos dijo que estos niños especiales intuitivamente saben que el amor de su padre está protegido y que todo estaba bien.

Estos son niños superiores mágicos. No estoy lo suficientemente involucrado para siquiera ser capaz de entender cómo no tienen problema de que su madre camine por ahí tomada de la mano y abrazando a este hombre extraño. ¿Qué pensaban ellos, y cómo se sentían? Pensé en cuando tenía 13 años. No había forma alguna de que yo pudiera manejar esto. En una escala evolutiva, yo me sentía como una hormiga junto a ellos. Después me puse en los zapatos del esposo de Stephanie. ¿Sería capaz de sentirme bien con esto? Tristemente digo que le estoy pidiendo a un hombre que haga lo que no soy capaz de hacer yo mismo. Ojalá pudiera convertirme en perro y ser la mascota de la familia.

Esa noche Stephanie me pregunto si yo podía dormir enseguida de su hijo. Yo quería hacer lo correcto con los niños. Quería que supieran que no quería hacer ningún daño y que creía que las cosas iban a salir bien. Ella dijo que su hijo estaba feliz de que yo hubiera aceptado dormir junto a él. Yo estoy soltero, no tengo hijos, no me he casado. Por primera vez en mi vida me sentí como un padre. Tenía el sentimiento de que nada me detendría para darles el universo entero a estos niños. Creo que es así como nuestros padres cósmicos se sienten con nosotros.

Los Waitaha tienen una forma interesante de tratar a los niños pequeños. Nunca les dicen que estén callados. Los niños tienen permitido hacer tanto ruido como quieran y hacen lo que quieren y van a donde quieren. Todos en el Marae participan en cuidarlos. Dicen que si los niños pequeños están muy latosos, todos los demás en la habitación necesitan trabajar en mejorar su energía.

Durante el viaje, sutiles sugerencias de “recordatorios de relaciones” surgieron en mi cabeza. Era como si los Waitaha estuvieran susurrando en mi oído y pasando imágenes como de sueños frente a mí. Un día, la idea de disculparme por mi muerte llegó a mi cabeza. Parecía extraño, pero lo hice de todas maneras. Le dije a Stephanie, “siento mucho haber muerto y haberte abandonado”. Esto tuvo un profundo efecto. En otra ocasión, pensamientos acerca de por qué nunca me casé en esta vida vinieron a mi cabeza. Supe que nunca me volví a casar desde la última vez que la vi. Le dije esto y tuvo un efecto muy profundo.

Digo “recordatorio de relaciones” porque creo que todos y cada uno de nuestros corazones sabe toda esta información. Si tu corazón está latiendo, sabes cómo tener buenas relaciones, cómo vivir una buena “Vida Familiar” y cómo amar. Solamente necesitamos recordar, reconectarnos y re despertar nuestros corazones. Los “recordatorios de relaciones” de los experimentados Ancianos sirven muchísimo. ¿Para qué reinventar la rueda? Las Abuelas Waitaha son expertas en dar “recordatorios de relaciones” de esta manera tan especial.

Un día nos llevaron de tour a un Marae en donde un tratado fue firmado en 1735. Stephanie quería bajar la colina y sentarse en las rocas a ver las olas mientras los otros hacían un tour por el campo. El sol brillaba y las olas chocaban con las rocas mientras nosotros estábamos allí sentados, abrazándonos y mirando. Esto fue algo más que romántico. Yo no quería irme. No quería que este momento terminara. Una parte de nosotros aún está allí.

Una media docena de veces, o más, subí la montaña para ver si los autobuses ya se habían ido. Ella dijo que cada vez que me iba sentía miedo, y que cada vez que regresaba se sentía bien. Subí la montaña por última vez y vi gente caminando hacia los autobuses. Yo realmente me quería quedar allí para siempre.

Más recordatorios de relaciones aparecieron en mi cabeza, “tómale el pelo con tu sentimiento de quedarte”. Mmmm, ok, así que le dije a Stephanie, “Oye, le diré a nuestro chofer que nos vamos a ir en el otro autobús y nos escapamos y regresamos a sentarnos en las rocas y a mirar las olas por un rato más”. Me levanté del asiento, caminando hacia el autobús y presionándola para que me siguiera. Asustada dijo: “¿y cómo vamos a regresar?” Le dije que nos convertiríamos en rocas y nos quedaríamos por siempre en Nueva Zelanda observando las olas. Esto tuvo un profundo efecto en ambos. Era como si hace mucho tiempo hubiéramos cerrado cierto espacio en nuestros corazones. Para abrirlo y poder vivir más plenamente hoy se necesitaban dos llaves. Estas áreas cerradas de nuestros corazones se estaban abriendo y estábamos cambiando. Es el pensamiento amoroso comunicado lo que cuenta.

Ok chicos, aquí hay un “recordatorio de relaciones”. Las cosas no siempre fueron tan suaves entre nosotros. Así que esta es la sugerencia más útil que apareció en mi cabeza, “no salgas herido de una situación áspera, pronto se acabará”. No intentes tomar sus argumentos y explicarle lo ilógico de sus afirmaciones. Simplemente piensa en tu interior que necesitas pasar por eso, enfrentarlo, y que pronto terminará. Si son personas sensibles de buen corazón y se aman, los momentos difíciles se irán con el simple paso del tiempo. Traten de sentarse, relajarse y no decir mucho. Algunas veces es mejor si hablas menos. Simplemente siéntate y finge que la estás escuchando. Ella terminará, solamente espera pacientemente y mantén tu cabeza abajo. Su proceso emocional y de toma de decisiones es diferente que el tuyo y puede tomar más tiempo. Y adivinen qué chicos, esto realmente funciona.

Una tarde sentado en la banca del baño de hombres le dije a mi amigo Sylvain toda la historia con Stephanie. Con su acento francés me dijo que había estado observando a Stephanie y que su regression a esa vida pasada era “totalmente real”. Me dijo que estaba cansado de escuchar a las personas hablar sobre vidas pasadas en los que ellos fueron reyes o reinas, y esto y aquello. Me dijo que la próxima vez que alguien le preguntara acerca de sus vidas pasadas diría “las últimas 1000 de mis vidas pasadas yo era un hombre que recogía la basura”. Otro hombre rió y dijo que recoger la basura era importante. Apuntó hacia su trasero y dijo que si eso dejara de trabajar estaría en problemas. Nos reímos. Entonces dije “pero está casada”, y él me respondió con entusiasmo “no te preocupes, lo que estás hacienda es algo bueno”. Su apoyo y haber hablado con él realmente me ayudaron. Supe que estábamos dando un buen paso hacia la sanación. Yo solo necesitaba escucharlo de alguien más. Me sentí mal de haberlo “abandonado” a él y a nuestra amiga Kata. Nosotros habíamos planeado venir juntos a este viaje y yo estaba pasando la mayor parte de mi tiempo con Stephanie. Yo sabía que ellos estaban felices por mí y que yo sentiría lo mismo por ellos si los roles fueran al revés.

En una cena otro hombre se sentó junto a Stephanie e intentó coquetear con ella, y yo me puse ansioso. Después un niño Waitaha de 13 años de edad me miró firmemente y me dijo “relájate”. Me tranquilicé. Cuando el tipo se paró a tomar algo de postre, el niño Waitaha se paró y se sentó junto a Stephanie, bloqueándolo para que no regresara. Yo no podía creerlo. Aquí estaba un niño de 13 años dándome una mano. A través del tour él apoyó nuestra relación. Noté que algunas de las mujeres del tour apoyaban a Stephanie, y otras no lo hacían.

Una de las actividades opcionales era remar en una canoa. Nos inscribimos, pero para el momento en que llegamos allí, el agua estaba muy violenta, así que en lugar de eso caminamos por la playa. Tuve una conversación muy interesante con la organizadora de la canoa. Le dije que mis abuelos se mudaron de Japón a Hawaii y que yo me había mudado de Hawaii a California para ir a la Universidad. Le conté acerca de los cambios culturales que vivieron los japoneses en Hawaii. Por ejemplo, cómo cuando mi padre era pequeño los hombres comían separados de las mujeres y antes que ellas comieran. No se permitía hablar mientras comían y eras golpeado si hacías cualquier ruido. La organizadora dijo que uno de sus parientes se casó con una chica japonesa y que ellos visitaron Japón para la boda y que tuvo una experiencia similar. En algunas de las fiestas las mujeres les servían la comida, pero no se sentaban ni comían con ellos, y los hombres comían en una habitación separada. ¡Muy diferente que en la tradición Waitaha! Me dijo también que prácticamente no se abrazaban allí. Yo le conté cómo cuando comencé a ir al Jardín de Niños mi mamá dejó de abrazarme. No recibí abrazos de mis padres hasta después de ir a la universidad. Después de mi primer año de universidad regresé e introduje los abrazos en mi familia. Una parte de mí aún se siente tímida al abrazar, pero otra parte siente la humanidad pura con cada abrazo.

Cuando yo era pequeño todos comíamos juntos y hablábamos. Este fue un paso que mis padres tomaron hacia la “Vida Familiar” antes de que yo naciera. Ahora entiendo por qué la cultura japonesa no era tan importante para ellos. Nosotros adoptamos algunas de las tradiciones hawaianas y renunciamos a algunas de las japonesas. Yo me considero culturalmente tan hawaiano como japonés. Aquí hay una broma para quienes asistieron al tour. Los japoneses americanos son normalmente llamados “bananas” porque somos amarillos por fuera y blancos por dentro. Los Waitaha nos enseñaron una Haka que incluía las bananas. Estoy seguro de que a nuestras maravillosas coordinadoras del viaje, Diane y Marce, les encantará hacer un video de esta danza y ponerlo en el internet.

Así como el instinto o los “códigos” de cómo construir un nido están en el ADN de los pájaros, los códigos de cómo construir una “Vida Familiar” de Homo Sapien está en nuestro ADN. Los Waitaha son los “Guardianes del Camino de la Vida Familiar”. Ellos nos moldearon y nos hicieron vivir en este antigua y olvidada forma de “Vida Familiar”. El hogar no es un lugar sino una forma de vivir. Vivir acurrucados, soñando juntos, abrazándose y besándose, saludando, conversando, hacienda los deberes juntos, ayudándose a mejorar sus relaciones, etc. Y tú naturalmente te volverás más humano y regresarás a casa. No podrías dejar de abrir tu corazón, de activar tus poderes especiales y ser más amoroso. Algunos dicen que se necesita de una aldea para criar a un niño. Yo diría que se necesita una aldea que viva de esta forma cariñosa, compasiva y musical para crear un hogar para humanos de todas las edades. Finalmente comprendí por qué los Waitaha dijeron “bienvenido a casa” cuando nos saludaron.

Una hermosa mañana Kata dirigió una ceremonia Lemuriana para llamar a las Abuelas Ballenas. Miramos hacia la bahía que tenía árboles del lado izquierdo y montañas arenosas a la derecha y las invitamos a entrar. Otras mañanas practicábamos Tai Chi con uno de los Waitaha. Él decía que el primer alimento del día es el oxígeno y el segundo el desayuno.

Stephanie me dijo que su esposo me caería bien y que podía vernos siendo amigos. Veo que los corazones de ambos son más capaces por nuestra experiencia y que el crecimiento de nuestros corazones es lo más importante. Yo creo que su corazón es más capaz y puede amar más a su esposo ahora. No sé qué nos depara el futuro. Sólo quiero que exista amor y comprensión. Especialmente quiero que los niños estén bien. Los días pasaban y yo no quería que el viaje terminara.

Una de las cosas más increíbles era cómo las mujeres Waitaha se llevaban bien entre ellas. En los paseos en autobús se acurrucaban durante mucho tiempo. Si tú te ibas a sentar junto a ellas, ¡también debías abrazarlas! Adolescentes, Ancianas y Abuelas se abrazaban unas a otras por grandes periodos de tiempo. Pensé en el triángulo sagrado de Hija, su Madre y su Suegra. Yo digo que las relaciones en este triángulo son las más sagradas. Estas tres mujeres son el centro de la vida familiar. Por ejemplo, la Suegra puede entrenar a la Nuera acerca de la idiosincrasia de su esposo. Este puede ser el único lugar en el que este triángulo sagrado está intacto. Noten que las relaciones biológicas no son necesarias, solo se necesitan mujeres que llenen los puntos del triángulo.

En la última mañana Stephanie y yo nos abrazamos al Abuelo cuando él yacía en su colchoneta y le leímos poemas que habíamos escrito. Stephanie dijo que era el primer poema que había escrito jamás. Luego mi amigo Sylvain se subió al Anciano Waitaha y lo abrazó. Me maravillé de lo mucho que todos habíamos cambiado.

Ahora me gustaría tomar un tiempo para agradecer a las Abuelas y a la Abuela a la que estaba asignado. Creo que fueron ellas quienes trabajaron duro detrás de la escena para orquestar los susurros y las imágenes de ensueño. Nos guiaron de una forma hábil e ingeniosa, siempre cuidándonos y amándonos. Ellas re despertaron la memoria ancestral de cómo amar y crear un hogar. ¡Gracias! Ellas nos pidieron esparcir el mensaje y cambiar el mundo cuando regresáramos a casa. Creo que cualquiera sobre la Tierra que tenga un corazón latente puede experimentar “recuerdos de relaciones”. Creen más amor en sus relaciones. Usen sus habilidades especiales para escuchar los susurros y ver las imágenes de ensueño. ¡Inténtenlo! Eso los cambiará, cambiará su vida, y salvará al mundo.

Mi amiga Kata me compró esta escultura en el aeropuerto en el camino de regreso. Quiero agradecerle por ayudarme con mis lágrimas en el aeropuerto.




Sobre John Nakagawa

Nacido y criado en Hawaii, John Nakagawa tiene una BS en Ingeniería Aeroespacial por la Universidad de Southern California. Hasta 1995 trabajó como Rocket Trajectory Scientist. Su camino espiritual se abrió en 1993 y desde entonces ha estado siguiendo a su corazón.

Es un artista marcial, músico y bailarín, y puedes encontrarlo en su sitio web: www.lemurianawakening.com o en www.worldviewzmedia.net/profile/John Nakagawa. También puedes contactarlo en jemn80@aol.com, o al teléfono 714-878-3710.