No Hay Respuesta
Por Heather Fraser
La mayor parte del tiempo cuando salgo a mis caminatas diarias recibo lo que sólo puedo llamar “descargas” de información o puntos de vista. Es como si me convirtiera en un pájaro libre, liberado de mi jaula tan pronto como salgo y comienzo a mover mi cuerpo. Este es mi tiempo de descanso de escribir, manejar, ser madre, y de las tareas y responsabilidades diarias. En el exterior soy libre y mi Espíritu se expande infinitamente, y me convierto en un instrumento de recepción totalmente abierto.
Nunca pido intencionalmente que esto suceda, y me sobresalto cuando me doy cuenta repentinamente que estoy teniendo pensamientos que están mucho más allá de cualquier cosa que pensaría normalmente y los días ordinarios de mi vida cotidiana.
Así que camino. Y respiro profundamente. Y mi corazón baila con todos mis amigos de la naturaleza – los árboles, el cielo, las flores silvestres, las mariposas, el pasto, el viento. Aquí estoy en casa, y a salvo, y sin prisas. Me abro como una flor y recibo la gracia de Dios.
De repente soy consciente de que estoy pensando, “El buscador busca siempre y nunca vive de verdad. El sabio sabe que no hay nada más y por lo tanto solo vive.” Realmente me gusta este pensamiento, pero dudo si es simplemente algo que he leído antes y que estoy recordando, o si es mi ser más interno que me habla. De donde sea que venga, lo llevo dentro del vasto silencio de la nada.
Esta nada es potencial creativo puro. No contiene respuestas, solo opciones, tranquilidad, hasta que elegimos algo que queremos o anhelamos. Luego una gloriosa danza cósmica de movimiento comienza.
¿Me voy por este camino o por aquél? ¿Creo esto o creo aquello? ¿Acepto este trabajo o ese otro? ¿Amo a esta persona o a esta otra? Queremos respuestas para nuestras preguntas. Queremos sentirnos bien. Queremos saber que hemos hecho lo correcto. Queremos saberlo con certeza. Le rezamos a Dios para que nos dé la respuesta. Pero mayormente, queremos que algo o alguien más nos diga qué hacer. No queremos ser responsables por nuestras elecciones.
Y así la opción es lo único que tenemos. Si estamos dispuestos a ser completamente honestos con nosotros mismos, no es una respuesta lo que verdaderamente queremos, sino el dulce alivio de la parálisis de no elegir, de no ser capaces de tomar una decisión.
No hay respuesta allá afuera para nada. Una vez que entendemos esto profundamente en nuestro ser, podemos comenzar a ver que en el vasto cosmos de la nada o inteligencia cósmica o fuente benevolente de Todo, nosotros somos responsables de dar nuestra orden. Para esto, y sólo para esto, obtendremos una respuesta. Pedirle a lo divino la respuesta correcta o lo correcto por hacer, es negar claramente nuestros poderes como creadores maestros. Si lo divino pudiera hablar de dicho requerimiento, yo imaginaría que diría algo como esto, “no tengo respuesta qué darte. Yo soy tu humilde servidor. Cualquier pena o alegría que tengas en tu corazón, cualquier carencia o abundancia que albergues en tu mente, eso es lo que te daré. No sé nada más sino moverme en la dirección de lo que tú sientes. Es tu energía del pensamiento y sentimiento lo que me despierta a tu servicio, como tu humilde servidor, soy leal a cualquier energía que tus pensamientos y sentimientos estén requiriendo. No estoy aquí para darte respuestas. Simplemente estoy aquí para dar. Estoy aquí para cumplir tus órdenes. Soy incapaz de juzgar. No sé nada correcto o incorrect, bueno o malo. Sólo sé cómo dar. Soy la nada silente que se mueve para crear solamente bajo tu requerimiento.”
Si estoy lleno de miedo de perder y rezo a Dios desde este estado de pánico, Dios simplemente cumplirá mi orden leyendo mis sentimientos y yo recibiré más miedo a la pérdida. Y de este modo, si mi carro está fuera de control, y en ese momento de miedo yo dejo ir y me pongo en manos de Dios sabiendo que no hay nada más que yo pueda hacer, y desde ese lugar de absoluta claridad y fuerza yo rezo por seguridad, la seguridad será seguramente enviada hacia mí. ¡Este es nuestro poder! Pero debemos aprender a comunicarnos con este Inteligencia Cósmica, debemos aprender a ser humildes por su benevolencia hacia nosotros, debemos aprender a hacer estas cosas no por su bien sino por el nuestro. ¿Quieres más humildad, reverencia, incremento, expansión, o carencia, aislamiento, orgullo y restricción? TÚ decides, TÚ tienes que elegir.
En el mundo en el que crecí, Dios tenía todas las respuestas y se suponía que yo no sabía nada. Como adultos, pienso que la mayoría de nosotros hemos sentido el cómodo malestar de no tener que sentirnos responsables por los problemas en nuestras vidas. Es muy fácil decir, “es la voluntad de Dios”, y dejar caer el enfoque en algo externo a nosotros. Debemos ser capaces de admitir que esta forma de pensar ha hecho más fácil el vivir sin hacernos responsables de nuestros pensamientos y acciones.
Esta es la encrucijada en la que estamos parados en nuestra evolución como individuos y como un todo. La mayoría de la consciencia masiva aún cree en un Dios sabelotodo. Aún nos sentimos más cómodos otorgándole nuestro poder a algo o alguien fuera de nosotros a pesar de la escena mundial masiva de sufrimiento y desequilibrio que vemos cada día causado por tal creencia. Transformarnos hacia la verdadera divinidad de quienes somos nos traerá una gran incomodidad y un gran número de ilusiones cómodas, pero sólo si elegimos resistir la verdad. Ser capaces de ver en el espejo de la luz de Dios y decir, “Sí, yo veo. Veo los lugares dentro de mí mismo que han crecido fríos. Sí, veo cómo mi lealtad a mi propio auto-odio me ha mantenido separado de la verdad de mi divinidad. Sí, veo cómo mi corazón y mi mente están millas aparte y cómo mi mente se siente más cómoda para vivir en ella. Sí, veo que vivir en mi corazón me pondría de rodillas con la agonía de saber lo falso que he sido, cuánto me he herido a mí mismo y a los demás, cómo la ignorancia de mi divina naturaleza ha creado y contribuido a todo el sufrimiento y desequilibrio. Sí, veo que si sólo pudiera ir y sentir el dolor y dejarlo correr fuera de mí, mi mente y mi corazón se fundirían en uno. Sí, veo que entonces sería libre para crear uno nuevo.”
Nadie nos va a salvar de nuestro dolor y sufrimiento, y este es un gran cambio de mentalidad al cual ajustarse porque muy dentro de nosotros hemos sido enseñados a dar nuestro poder a nuestros padres, maestros, gobernantes, doctores, autoridades, y una falsa idea de Dios. La afirmación, “Dios ayude a quienes se ayudan a sí mismos”, toma un nuevo significado cuando comenzamos a hacernos responsables de nuestras vidas y dejamos de buscar respuestas. Dios es nosotros, y por esto debemos ayudarnos nosotros mismos.
¡Lo que se necesitará para ver que nosotros somos los que creamos nuestro mundo! ¡No es un Dios enojado presionándonos por nuestros pecados! Somos nosotros, enojados, creando cada momento basados en nuestra ignorancia de lo divino, de cómo funcionan las cosas, y de quiénes somos en realidad.
Terminar toda búsqueda y simplemente vivir es liberar el corcho que ha sido colocado en la botella de champaña de nuestra alma, y permitir que la dulzura de nuestro ser verdadero y auténtico se derrame en un spray de alegre alivio. ¿Qué más hay que hacer que compartir nuestro mundo interno del alma con el mundo externo de otros? Nosotros somos el champaña. Nosotros debemos ser descorchados. Debemos ser vaciados. Ha llegado el tiempo de celebrar quiénes somos.
Copyright 2009 Heather Fraser — www.heatherfraser.com Ontario, Canada
Sobre Heather Fraser
Heather Fraser, nacida el 30 de Diciembre de 1963 en Toronto, se mudó a África a la edad de 9 años. Fue aquí donde Heather comenzó a entender la conexión de todo lo viviente y llegó a conocer la gracia y la sabiduría de los mundos natural y esotérico. Su viaje infinito de transformación y sanación, la ha llevado al destino más rico y más buscado siempre – casa – el alma. Este lugar de profunda consciencia y auto-aceptación de sus especiales dones de sensibilidad, empatía e intuición, le han dado toda la pasión e inspiración necesarias para escribir y enseñar lo que ha aprendido acerca de honrar al Ser y nutrir el alma – el verdadero propósito de nuestra existencia. Heather se especializa en consejería, re-educación, y validación profunda de aquellos que son altamente sensibles, intuitivos, empáticos, ayudándolos a aceptar estos rasgos como los dones que tienen y a expresarlos orgullosamente y sin vergüenza.
Es una escritora dotada, prolífica y exitosa, además de poeta y conferencista con lectores alrededor del mundo, así como practicante de Sanación Reconectiva, de Tocar para Sanar Nivel III, y una antigua Consultora Nutricional Holística, RNCP. Heather es la orgullosa madre de una hija llamada Sage, quien es también altamente intuitiva, sensitiva y empática. Viven juntas en Ontario, Canada, con su gato y su divertido pájaro. Para más información, o para contactar a Heather, por favor visita su sitio en www.heatherfraser.com
|